Wachuma non-stop 2006

Despedida del 2006 en General Belgrano

 

Con este simpático (aunque poco tradicional!) nombre se presentó la despedida del año 2006.
Fue el sábado 9 de Diciembre que nos reunimos con un grupo maravilloso de personas a compartir algo verdaderamente único.
Y ese “verdaderamente único” no es solo un decir, sino una expresión literal ya que el trabajo que surgió supero ampliamente las expectativas de todos, inclusive las nuestras.

 

Desafíos

El fin de año esta vez vino MUY movido (más de lo deseado), lo cual no parecía un buen presagio.

La despedida del año se venía planificando hacía más de un mes con la gente de Turismo de General Belgrano, donde realizamos las ceremonias diurnas con la Mamaicuna. Pero esta vez, y a solo dos días de la fecha del taller, se nos avisó que no contaríamos con el alojamiento ni el lugar para cenar que habíamos acordado.

Dado que siempre nos esforzamos en brindar lo mejor, no fue sin pesar que comunicamos a la gente inscripta que deberíamos cancelar (o posponer) la fecha dadas las condiciones. Sin embargo, algunos de los anotados habían venido México, de Córdoba y otros lugares lejanos, y nos sugirieron con entusiasmo realizar el evento igual, aún sin esas comodidades.

Pese a que no es nuestra manera de trabajo, el entusiasmo y energía de la gente fue tal que decidimos llevar el encuentro adelante redoblando nuestro esfuerzo:

Supliríamos la falta de lugar para descansar y comer extendiendo el taller diurno durante toda la noche para aquellos que lo desearan. Esto implicaba trabajar unas 24 horas continuas!

Si bien era un esfuerzo que nunca antes habíamos realizado para con otras personas, consistía un desafío y cierre del año con “broche de oro” que con mucho entusiasmo decidimos emprender. A su vez, esta propuesta era algo que afianzaba aún más nuestra forma de trabajo, que sabemos a la fecha que es nuestro verdadero fuerte y elemento distintivo respecto al resto de aquellos que trabajan en cuestiones afines.

Sabiendo que –más que nunca- deberíamos fluir con los acontecimientos de manera creativa, comenzaron a surgir otras ideas novedosas. Por ejemplo, de la mano de Mariana que planteó un trabajo especial para encarar la transición entre el día y la noche. En qué consistiría exactamente ese trabajo fue un misterio (aún para el resto de nosotros) hasta llegado el momento de realizarlo.

Cuando llegamos al lugar nos sorprendió un escenario como para recitales que se había armado aparentemente para la fiesta que esa noche realizarían alumnos de una escuela aerotécnica como colación de grado. “Afortunadamente” el escenario no se utilizó y la fiesta se realizó en un lugar más lejano, pasando desapercibida para nosotros...

 

Primera compuerta: El día

Arrancamos con una consigna importante: durante el día no iríamos a busca r a la Mamaicuna… dejaríamos que ella nos viniese a buscar a nosotros.

Hicimos centro donde siempre, y dividimos el lugar en territorios femenino y masculino, lo cual fue un poco el eje de la jornada, un sutil juego de combinaciones equilibradas, de cruces hacia un lado y el otro. El acompañamiento y fluir de la Mamaicuna fue maravilloso y el lugar se desplegó como un participante más al cual le teníamos plena atención.

Sobre la caída del anochecer las mujeres se reunieron en el centro y trabajaron de la mano de Mariana y Milagros.
Los hombres nos juntamos y trabajamos las “Caminatas silenciosas” en pleno territorio de las mujeres, desde el cual entraríamos a su círculo. A cada segundo el lugar cambiaba, cada paso era introducirse directamente en la “Magia” que se desplegaba frente a nuestros sentidos. Llegamos a las mujeres desde la nada… en perfecto silencio, y verlas allí generó un clímax de gran fuerza.

Mariana tomo entonces la posta realizando un trabajo muy movilizador basado en las diferencias de hombres y mujeres y aprovechando las parejas presentes.
Fue realmente increíble, se desplegó un fuerza renovadora que nos permitía atravesar el ”umbral del día y la noche”.

Entonces llegó el momento de salir del Bosque. Lo hicimos en fila, sin encender ninguna luz y sin errar ninguna vuelta del camino (que no son pocas!). Abrí la caminata con la sensación de “no veo nada de nada”, pero enseguida “algo” se acomodó y empezó a fluir… las luciernagas mostraron el camino cual señalización nocturna de una pista de aterrizaje!
Así salimos uno tras otro del bosque, terminando la primera etapa del trabajo que teníamos en mente.

Prendimos una fogata y nos regocijamos con el cielo estrellado. El clima fue un compañero de primera.
Aquellos que continuaríamos trabajando comimos frugalmente para reponer fuerzas. El resto pudo comer normalmente.

 

Segunda compuerta: la noche

A las 00:00 horas comenzamos la segunda etapa del trabajo, que llevaríamos adelante Omar y yo. Nos acompañaron Joaquín, Silvia, Alejandro y Karina. Las demás mujeres: Milagros, Mariana y Sol se quedaron en el campamento. Maxi debió partir luego de la cena.

El trabajo nocturno incluyó varias acciones nuevas que fueron surgiendo tales como “ejercicios de ver” (que con la salida de la Luna produjeron resultados deliciosos), “adentrarse en la sombra”, el “llamado de la Tierra” y ejercicios de canto armónico.

El Bosque hizo resonar de una forma muy especial e interesante el extenso repertorio de ícaros que fuimos cantando. Cuando llegó el amanecer nos despedimos cerrando la sesión, no así el trabajo de cada uno que aún deparaba varias sorpresas.

escansamos algunas pocas horas en medio del Bosque, sintiendo y escuchando como sus criaturas se desperezaban y se ponían en movimiento.

 

La mañana después

A eso de las 9 hs Joaquín apareció con unos mates que fueron extremadamente bien recibidos. Un poco después llegaron Milagros y Mariana que tenían el desayuno preparado.

El desayuno fue una fiesta: que sea saludable y natural no le restó variedad, sabor ni abundancia. Cuando dieron las 11 hs habíamos realizado las 24 hs ininterrumpidas de trabajo!

Cerramos con pases de “Tensegridad” que varones y mujeres practicamos por separado. Mezclamos esas energías poderosas uniéndonos en una rueda comunitaria que nos emocionó mucho a todos.
Con el paso de los días recabamos impresiones y realmente nos pareció que habíamos llegado a un lugar nuevo.

 

“Non-stop”

Agradecimientos, palabras de aliento, sonrisas, abrazos y tantas otras cosas, fueron para los participantes su manera de expresarnos lo que habían sentido. Apreciaron “cada uno de los momentos que pasamos con ellos” e hicieron hincapié en que había que repetirlo!

Karina fue quizá la que se expresó más a la hora de describir lo “increíble” de lo que le había ocurrido. Había llegado de una manera, con muy poca información, y había encontrado no solo muchas respuestas, sino además perspectivas novedosas que le ayudaban a seguir adelante completamente renovada.

Nosotros experimentamos una emoción muy grande, nos asombramos y nos alegramos de la rica y novedosa forma que tomó el trabajo, que superó con creces los aparentes impedimentos que habían surgido al comienzo.
Así, de esa forma despedíamos el año de trabajo.

 

Agradecimientos

A todos los que nos pusieron en este caminito, a los que nos ayudaron de cualquier forma posible, riéndose o enojándose con nosotros. A todos gracias porque aprendimos un montón y sobre todo porque las cosas tomaron la forma que tomaron. A los que ya no están, porque al elegir sus caminos también le dieron mejor dirección y forma al nuestro. A la gente de PUEL MAPU, a la Perri y a Pete Phone Home. A la Ardi que se recibió! A Pacha por su Pacha Wasi. A Neven y su relincho. A la gente de Yala Jujuy, a Elba y el 5to Edén. A la gente del Shinkal! A todos los que colaboraron con la propuesta de juntar cosas para los que las necesitan en Catamarca. A los NADIES QUE VIENEN DE NINGÜN LADO Y VUELVEN A NINGÚN LUGAR. A Adri y Sybil que nos hospedaron con todo su AMOR en Salta! A todos los que participaron de nuestros talleres. A los que entran y visitan la página de Otorongo Wasi en Internet. A todos los que recibieron nuestras invitaciones por mail, a todos los que respondieron interesados, a los que nos mandan palabras de aliento para seguir adelante. A nuestras familias y amigos que nos aguantan para hacer estas cosas. A Machi y su grupo! Al TESTIGO PABLITO KARLISKY, que anda todavía en Lanzarote. A Joaquín y Silvia que nos acompañaron desde al año pasado. A Holycactus, esposa y flia. A Marisa Morello y su Temascal, a OMAR, MILLI, MARIANA, a DON JUAN ACEVEDO. Pero sobre todo, y muy especialmente… a los niños de la escuela la Peregrina de Puel Mapu, que nos enviaron unos dibujos y palabras que nos emocionaron hasta las lágrimas. Ese es y esperamos siga siendo nuestro mayor rédito, nuestro tesoro más grande. Por ellos entonces…seguimos adelante.

SINCHE! JALLALLLA!

SONKOYMANTA

 

Juan

 

Epilogos

Despedida del AÑO

Días después nos juntamos Mili, Mariana, Omar y yo (Juan) a realizar una cena de despedida “oficial” de año y allí les conté a mis compañeros que “personalmente, no tengo referencia de que alguien en Argentina, ni en otro lugar, realice o halla realizado algo semejante”… Sentía realmente el sabor de lo completamente nuevo.

Es cierto que los vegetalistas en Brasil o en Perú realizan las dietas de aislamiento, con varias sesiones de Plantas Maestras en una sucesión de días, pero nunca escuche de dos sesiones continuas, y mucho menos una diurna y otra nocturna: 24 horas intensivas prácticamente sin descanso.

Como si eso fuese poco, ambos momentos del día integrados con un trabajo orientado a ese fin.

 

Formalidad al fin?

Se trata sin dudas de un trabajo extremadamente completo y potente, donde no solo se pone de manifiesto el trabajo con la Mamaicuna, sino que el mismo potencia un profundo adentrarse concientemente en alguno de nuestros problemas, desplegando nuestro psiquismo como pocas veces, ya que (más independientemente de la gran cantidad de horas de introspección) también se transforma en un trabajo grupal, hablado con el resto, un trabajo participativo, orientado, direccionado, donde cada elemento le va dando una forma única e irrepetible.

Nuestro cuerpo no se queda atrás y se trabaja mucho redistribuyendo la energía que la experiencia misma produce, generando una “consciencia de estar” diferente a la que conocemos en otras oportunidades u otras modalidades. Esa energía se direcciona para realizar actos específicos, actos que nos permitan encarar verdaderos cambios en nuestras vidas cotidianas.

La profunda interacción mente, cuerpo, espíritu, naturaleza, genera un estallido de nuevas apreciaciones y conexiones que generan una ampliación en nuestra conciencia cotidiana de gran importancia.

El ayuno y el trabajo físico, generan algo semejante a lo que los Lakota denominan “The vision quest”, “la búsqueda de la visión”. El marco natural (en este caso de un frondoso bosque de casi 6 hectáreas) promueve un corrimiento de nuestra conciencia y atención de forma natural hacia un estado de consciencia mucho mas integrativo. A esto sumamos los efectos de la Mamaicuna, que profundiza la experiencia llevándola a un nivel diferente.

El paso de los diferentes momentos o “Compuertas” de un simple y sencillo día de 24 hs, es en sí lo suficientemente poderoso para generar corrimientos, ya que la mayoría de las personas no disponen del tiempo o la intención para atravesar esta maravilla conscientemente y dedicarse, si se quiere, solamente e a ello.

Mañana, mediodía, atardecer, anochecer, noche, amanecer y día nuevamente, son momentos poderosos, con una magia particular para cada uno de ellos.

La oscuridad, la penumbra nocturna de un bosque plagado de vida, de sonidos, de sensaciones, generan un desplazamiento a una dimensión de nuestra vida completamente desconocida para muchos, el contacto con la naturaleza, reforzado por las “caminatas conscientes” generan un espacio profundamente esclarecedor y mágico para quienes lo atraviesan.

El silencio es el compañero ineludible de casi toda la jornada diurna y parte de la nocturna, ese estado de contemplación sencilla y despojada nos permite emprender y realizar las tareas de introspección que tanto solemos necesitar.

Las caminatas son sin lugar a dudas todo un tema, tienen diferentes formas y tesituras, pero al realizarlas concientemente en medio de la naturaleza nos ayudan a centrarnos, a experimentar la palabra “Integridad”, sean ya de día o de noche, con los ojos abiertos o cerrados, solos o en grupos son un disparador de inestimable valor para cualquier tipo de trabajo de este tipo.

Esta es una manera simplificada de tratar de describir “la forma”. “El fondo” o el contenido profundo del trabajo se centra en algunos puntos específicos o “Nudos” que hemos encontrado a lo largo del tiempo como “estructuras aglutinantes”.

 

 

 

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