TRANSFORMAR LA HOJA DE COCA

(Por Teobaldo Llosa Psiquiatra, Perú)
(enviado por Agustín Guzmán)
La Comisión de Defensa del Congreso ha aprobado procesar la hoja de coca para harina y bebidas, con lo que reconoce una actividad que desarrollan muchas personas. ¿Sus argumentos? El respeto a las tradiciones, la convicción de los beneficios laborales, sociales, anímicos, nutricionales y medicinales de su uso bajo la forma de chacchado, infusiones y harina, y la mentalidad de sus defensores.
Se ha tenido que luchar contra opiniones discriminatorias y comprometidas con intereses ajenos a los derechos de la población andina, que afirman que aumentará el narcotráfico y la drogadicción. Nada más absurdo. En ese extremo está Devida, en el otro los defensores de los productos benéficos derivados de la coca. A Enaco hay que agradecer el apoyo a los industriales con datos sobre la harina. A Digesa, el haber autorizado la comercialización de mates, harinas, infusiones o macerados alcohólicos.
Pero el problema de la coca no se resuelve tan fácilmente con decretos.

[@more@]Lo que con preocupación advierte Devida puede hacerse realidad si los agricultores e industriales usan mal sus licencias. Enaco y Digesa deben velar por el cumplimiento de las normas y los industriales cumplirlas. No más ocultamientos de la verdad. Por ejemplo, Devida debe acabar con las falacias sobre los efectos dañinos de la hoja de coca ingerida o usada en cremas. Enaco debe empadronar, y Digesa obligar a los industriales (y a Enaco) a indicar la composición química de sus productos: calcio, tiamina y cocaína natural, cosa que nunca se hizo, desinformando y exponiendo al consumidor a diversos problemas. Una industria ha comenzado a hacerlo: Agroindustrias Chaska, de Ayacucho. El pueblo merece respeto y nadie, ni siquiera la Organización Mundial de la Salud, debe ofender nuestras costumbres. La represión de la hoja de coca se originó hace más de cien años debido a los trastornos de salud y de conducta de los consumidores del clorhidrato de cocaína, un potente derivado que originó la mayor adicción de la humanidad y el desarrollo del narcotráfico.

Es necesario que estudios modernos demuestren (lo ya conocido desde siglos atrás) que la cocaína natural contenida en las hojas consumidas por boca (mates, harina) y por la piel no genera adicción ni narcotráfico.
La industria de la coca puede desarrollar productos que contengan cocaína natural, pero también productos descocainizados, que se pueden exportar por su gran contenido nutricional. No repitamos el error de Enaco cuando en los años 80 exportó a EE.UU. más de un millón de bolsitas filtrantes de mate de coca “descocainizado” (Coca Tea Co), pero allá descubrieron que sí tenía cocaína natural y por engañar se perdió un gran mercado.
Cuando hace años Devida colocó paneles falaces sosteniendo que “de cada 10 hojas de coca 9 van al narcotráfico”, los empresarios (Productos Maná) respondieron constructivamente: “Cada hoja de coca comida (yo añadiría industrializada como harina) es una hoja menos para el narcotráfico”. Eso fue muestra de una adecuada gestión empresarial que favoreció la industria legal de la coca y una asociación de inteligencias para reducir la lacra del tráfico de cocaína y sus derivados ilegales, lo que ha sido fundamento para este proyecto de ley.