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Plantas Maestras, la mirada interior

Reflexión acerca de cómo un Psicólogo clínico se adentró en el océano interior como «Psiconauta» a través de un camino de conocimiento relacionado con las denominadas «Plantas Maestras»

Un poco de historia

Increíblemente nadie parecía estar al tanto de tales temas en el ámbito académico.El universo de las denominadas «Plantas Maestras» era para mi algo ciertamente lejano, si bien el tema siempre me había fascinado, ya en los años de estudiante los denominados por aquellos días Estados Alterados de Conciencia planteaban inquietud y desafíos futuros.

Sin embargo mi desarrollo como psicólogo siempre estuvo inspirado, si así puede decirse, por la fascinación que me producía lo extraño, ajeno y por momentos increíble que parecía ese mundo que se abría ante mí, los profundos contenidos del psiquismo y el espíritu humano.

Es cierto que desde mi juventud me atrajeron temas fronterizos, como los Ovnis (con los cuales vería más adelante cuan relacionados estaban con estos temas) o los misterios de las antiguas civilizaciones, especialmente las Americanas.

 

Juan Acevedo junto a Stan Groff en su visita a Bs. As. de 1995

Juan Acevedo junto a Stan Groff en su visita a Bs. As. de 1995

De alguna manera habitaba en mí un cierto espíritu «renacentista», no concebía la idea de que la psicología por si misma pudiese darme las respuestas que estaba buscando y mucho menos las que buscaban las personas que se acercaron a mí desde aquellos días al presente.
El mundo de la ciencia era encantadoramente confortable, y en el solía refugiarme de una cantidad de temas que desde mi niñez merodeaban cerca de mi, todo en su lugar, acomodado, placientemente apacible, confiable, pero fueron los desarrollos de la física quántica y la holografía las que devinieron en una verdadera vorágine de ideas novedosas.Por aquellos días el denominado «Paradigma emergente de la ciencia» nos tenía ciertamente ocupados, a mi y a un increíble grupo de personas rosarinas, profesionales en diferentes áreas del conocimiento.

Fue una época en la que cientos de ideas tomaron forma, y muchas de las cuales aún continuo trabajando.

Por esos días nos visitaba uno de los padres de la denominada «Psicología Transpersonal» el Dr. Stan Groff, a quien tuve la oportunidad de conocer y platicar con él sobre ciertos aspectos de sus ideas, y comentarle alguna de las mías, las cuales le parecieron ciertamente interesantes, fue un encuentro revelador.

La asociación Transpersonal había tenido por aquel tiempo un encuentro en Manaus, Brasil, donde el tema central había sido «las tecnologías arcaicas del éxtasis» y uno de los temas centrales habían sido las Plantas Maestras.

El «momento oportuno»

A diferencia de otros exploradores de la conciencia que he conocido mi experiencia fue un tanto diferente, nunca tuve que salir del país para encontrarme con estos misterios, no tuve que viajar a ignotas selvas ni hacer malabares para conocer a los avezados vegetalistas conocedores de misterios milenarios.

Reza cierta frase que «cuando el discípulo está preparado, el maestro entra en escena…», y así fue como sucedió con las Plantas Maestras, sencillamente llegaron hasta mi.

Fue una extraña mezcla de intuiciones y dejarme llevar por una convicción o fuerza interior que guió con gran seguridad mis pasos y manifestó una cierta cantidad de eventos que no dejé pasar de lado, algo así como estar en el momento oportuno, en el sitio correcto con las personas acertadas.

Es maravilloso recordar parte de aquello, ahora a más de 10 años de distancia.

Comenzamos con un grupo de profesionales en salud interesados en el tema, algunos de ellos todavía se encuentran trabajando en cuestiones afines, y casi sin quererlo nos encontramos dándole forma a algo, iniciando una página nueva, en la cual mucho se ha escrito desde entonces!

Éramos varios que sincrónicamente abrimos, al mismo tiempo y en forma relacionada, la puerta para que estos temas llegaran a gran cantidad de personas que como yo estábamos sinceramente interesados en estas búsquedas y descubrimientos.

Hoy siento que muchos de nosotros no nos dimos cuenta en forma consciente de la magnitud del suceso.
Y esta es una parte de la historia sobre estos temas en nuestro país que la mayoría de las personas desconoce y de la cual casi nadie, que conozca o tenga conocimiento ha escrito.

El "Kairos" de la ola es como para los surfistas el ejemplo de "momento oportuno"

El «Kairos» de la ola es como para los surfistas el ejemplo de «momento oportuno»

Lo cierto es que empecé un camino, que de alguna forma ya era parte mía desde el momento en que nací, hoy puedo decirlo de forma abierta y humildemente sencilla, mi padre fue y es un sanador innato, con una línea matrilineal de conocimiento, originada en una etnía de la mesopotamia argentina, a la cual no quise reconocer ni en mi infancia ni en mi adolescencia.

El camino había empezado años antes, en mi adolescencia, pero de alguna forma no había sido consciente plenamente de ello, fue en mi juventud donde empecé a percatarme con mayor claridad, tal es así que en medio de estos aprendizajes devine en una especie de especialista sobre un lugar que guardo profundamente en mi corazón, Capilla del Monte, aunque yo hubiese estado allí con otros fines completamente diferentes a los que muchos creen que me dedique y por los cuales no pocos me conocen.

La vida en la sierra y el monte, con períodos variables pero continuos, que iban de un sencillo fin de semana a cuatro meses de permanencia durante casi largos 9 años, dio sus frutos.
El aislamiento y la vida naturalmente franca moldearon la que sería mi forma de trabajo, la cual conservo hasta la fecha.

El camino de las «Mamaicunas»

Mariana I. Gonzalez en Ischigualasto

Mariana I. Gonzalez en Ischigualasto

En medio de semejante periplo contraje matrimonio con quien es mi compañera, una pareja, compenetrada en el día a día con el trabajo de lo que denomino como «El camino de las Mamaicunas».

Antes de hablar abiertamente de este camino, lo cual nunca antes he hecho, me siento en la obligación de aclarar que fui partícipe de dos tipos de conocimientos y entrenamientos, por un lado una cantidad de experiencias que fueron acumulándose con el pasar de los años, de los cuales como dije anteriormente no fui completamente consciente, y por otro lado por una férrea formación académica que devino en una profesión.

De una forma u otra ambas están profundamente interconectadas e interrelacionadas, solo que una pertenece a un ámbito más bien personal, y la otra a mi trabajo diario, comunitario y social.

Esta extraña mezcla devino en lo que suelo llamar «arte de la traducción», dado que el entrenamiento académico me ha permitido dar forma y no pocas veces sentido (traducción) a muchas situaciones que de otra forma solo hubiesen quedado en el terreno de lo mágico o lo inciertamente paranormal.

Hoy solo pienso en un sentido de Naturaleza ampliado, que desde la psicología, la antropología, la historia o ciertas áreas de la novedosa física de partículas o la astrofísica me permiten instaurar un cuadro por isomorfismo de algunas cuestiones.

De hecho mi trabajo diario esta centrado en la psicología clínica, sin que por ello la «otra mirada» quede anulada o alejada, simplemente conviven en una sutil armonía.

Actualmente mi interés se encuentra centrado en el área de los estados «alternativos» de conciencia, (he preferido la palabra «alternativo» o complementario, a los anteriores, «alterado», «No ordinario» o «ampliado» dado que los mismos remiten a particularidades específicas, las cuales seguramente tocaremos en otra oportunidad) y su implicancia como sistema terapéutico de trabajo.

Por otro lado y casi sin darme cuenta de ello me he sumado y dado forma a un área que resulta novedosa, la Etnopsicología, el estudio, investigación y recolección de formas y técnicas de trabajo psicológico de etnías y culturas, actuales y ancestrales, no basadas en la cultura occidental.

Conocemos áreas de trabajo reconocidas como la Etnobotánica, la Etnofarmacología o la Etnosiquiatría, pero no he visto o escuchado a otros hablar de la Etnopsicología, algo increíblemente extraño ya que las demás apuntan directamente a ella, la forma en que los pueblos ancestrales modificaron su percepción de la «realidad», modificando su conciencia mediante métodos diversos con fines precisos, muchos de ellos resultantes en nuestra actual visión de lo que denominamos como práctica terapéutica.

De alguna forma los psicólogos somos los descendientes directos de los denominados «Shamanes», algo a medio camino entre lo espiritual y lo corporal.

Trabajar con las tecnologías ancestrales de lo sagrado, así como con los modernos desarrollos de la tecnología que de una forma u otra también nos acercan a esas regiones numinosas del alma humana, es mi actual desafío.

¿Qué es «El camino de las Mamaicunas»?

Es ante todo un descubrimiento para mi propia persona encontrarme escribiendo sobre esto, pero a que negarlo, es con lo que me he encontrado y sería necio de mi parte negarlo.

Las «Plantas Sagradas o Maestras» parecen tener motivaciones propias y no pocas veces precisas.

Sutil, pero permanentemente, el contacto con las mismas parece dar forma a un corpus de conocimientos y prácticas orientado a restaurar la casi perdida relación con lo Sagrado que los occidentales parecemos padecer.

Y es este padecimiento el que no pocas veces enferma.

Sobre el comienzo de un nuevo milenio traen a nosotros el recuerdo de una promesa olvidada, la posibilidad de abrirnos a una alternativa de cambio, para lo cual es menester entender que los seres humanos somos más que la suma de nuestras partes. Que ya no alcanza con entendernos como un conjunto tripartito entre mente, espíritu y cuerpo, sino como algo mayor, donde cada parte re significa a la otra.

Parecen recordarnos que por derecho propio somos «Viajeros», capaces de adentrarnos en nuevos territorios.

La juventud de una forma u otra, no pocas veces equivocada, parece haberlo entendido, aunque el sentido no es claro ni mucho menos preciso y lo que podría devenir en una búsqueda sincera suele transformarse en un vacío insondable.

Las Mamaicunas o ñustas (así denominan a las diferentes Plantas Maestras quienes participan de este conocimiento) son herramientas, de inestimable valor, con un potencial transformador nunca antes contemplado, capaces de traer a nuestra realidad la posibilidad del cambio, de la apertura a formas diferentes de concebir nuestras vidas, de sentir nuestra participación en la creación, de proyectarnos a un futuro posible.

Las Mamaicunas parecen querer continuar, avanzar en el tiempo, desde nuestro remoto pasado a nuestro incierto futuro, participando de nuestra transformación, asistiéndonos en este momento de nuestra historia como especie.

Nos recuerdan que la conciencia es un fenómeno más complejo de lo que tan siquiera imaginamos y posiblemente extendido a otras formas de vida y reinos que nos rodean a diario.

Parecen darnos pautas para entender que otras realidades son posibles, quizá no fuera de nosotros, pero si dentro de nuestro ser.

Lugares "arcaicos" como el "Valle de la Luna son sitios de gran inspiración

Lugares «arcaicos» como el «Valle de la Luna son sitios de gran inspiración

La palabra «psiconauta» toma entonces un valor novedoso, un explorador de las ignotas regiones de nuestro psiquismo, del profundo espacio que se despliega en nuestro interior.

En esos lugares arcaicos se despliegan una invaluable cantidad de sentidos y respuestas a incógnitas de nuestras vidas.

Símbolos que nos permiten entender muchos de nuestros padecimientos y no pocas veces las respuestas adecuadas para sanarlos.

De allí su imponderable valor terapéutico.

Trabajar con ellas implica un férreo entrenamiento, una condición tanto mental y espiritual, como así corporal.

Preguntas

Muchos me preguntan si las Mamaicunas son para todas las personas, ante lo que me encantaría responder que si, sin embargo estaría faltando a la verdad.

No todos podemos enfrentarnos a estas realidades sin consecuencias.

Ellas suelen marcar un antes y un después en la vida de algunas personas, sobre todo aquellas que están profundamente compenetradas en atravesar la experiencia.

Aún así hay quienes no están psicológica o clínicamente aptos para estas empresas.

Suelo compararlo con un ejemplo, aunque me encantaría escalar el Everest, difícilmente estoy en condiciones de hacerlo, so pena de que mi propia vida se vaya en ello.

También suelen preguntarme si se trata de un camino espiritual, si dijese que sí la respuesta sería engañosa, es en realidad un camino de «ACCIÓN», para el cual debemos estar preparados, son herramientas, compañeras inestimables, pero es a nosotros a quienes nos corresponde la tarea de transformarnos.

Prefiero pensar que es un camino de conocimiento, y ante ello deviene la posibilidad de transformación, dependiendo de lo que cada uno hagamos con ese conocimiento.

Taller vivencial con las Mamaicunas en Tandil 2004

Taller vivencial con las Mamaicunas en Tandil 2004

Otra pregunta que suele aparecer es si se trata de un grupo de personas que se reúne a «drogarse» (en el sentido peyorativo de la palabra), y la respuesta es un NO rotundo, a veces aliento a algunas personas a que busquen otras vías más sencillas y hasta económicas si es esto lo que están buscando, un «trip» o simplemente un «viaje».Otros preguntan si este camino necesita una iniciación particular para pertenecer a el, ante lo cual respondo que no, lo que si hace falta es un «llamado», las personas que se acercan a este camino no son multitudes, son solo aquellos que de una forma u otra han escuchado en sus corazones ese llamado ancestral, que resuena casi musicalmente en algún lugar de nuestro ser.

Mucha gente de la denominada «NEW AGE» suele acercarse diciéndome que es justamente lo que ellos buscaron durante mucho tiempo y no pudieron hallar, sin embargo suelo decirles que pertenecemos a un grupo de «OLD AGE», a una vieja era que se re significa en nuestros días.

El trabajo con las Mamaicunas es una coparticipación, personalmente, como las personas con quienes trabajo, solo somos al igual que el resto, partícipes, actores secundarios, o simplemente actores, ya que el guión de las sesiones y ceremonias lo escriben ellas.

Solo las ayudamos a realizar su tarea.

Las ceremonias o sesiones, pueden ser «veladas» nocturnas, donde trabajamos con nosotros, con nuestras cuestiones, nuestra historia, al reparo de la oscuridad de la noche, o encuentros a plena luz del día donde participamos de la maravilla de la creación toda.

Como todo ciclo unos van acompañados de los otros, pero el proceso incluye como debe ser, a los opuestos complementarios, noche y día son parte de un todo mayor.

Las ceremonias van acompañadas de un amoroso trabajo, en el cual los sonidos, la música y prácticas ancestrales, como el uso del tabaco de forma ceremonial, ritmos y voces se hacen presentes en un círculo que nos contiene y protege.

Son ecos del pasado en un presente venturoso.

De alguna manera que no alcanzo a explicarme los que trabajamos en ello somos los depositarios, quizá inmerecidos, de un conocimiento que se remonta más allá de 8000 años, posiblemente al origen del hombre como especie.

A veces la responsabilidad suele pesar, pero la mayoría de las veces es un verdadero placer participar de esta maravilla, tanto como persona, como profesional de la salud.

Un camino, muchos caminos

De hecho el camino de las Mamaicunas no queda solo circunscrito al trabajo específico de la ingesta ritual de las mismas, sino que hay una variada gama de procedimientos y trabajos que se complementan, como la cabaña de sudación o los talleres de música evocativa, el trabajo corporal, los peregrinajes a lugares sagrados o el sencillo encuentro para el festejo de los ciclos de la naturaleza.

Si alguien me preguntase entonces, ¿Qué es el camino de las mamaicunas exactamente? No podría responderle con meras palabras, es ante todo una EXPERIENCIA.

En nuestro país son todavía pocos aquellos que trabajan responsablemente en esta área, quizá por desconocimiento o por una histórica susceptibilidad a este tipo de cuestiones, pero es importante destacar que nada tiene que ver con credos, religiones o culturas, solo necesitamos sabernos humanos para participar de ello.

A veces escucho noticias de personas que aún con buena intención se adentran en estos terrenos irresponsablemente, ante ello solo puedo decir que por experiencia comprendo ahora lo importante de la guía en estos menesteres, ya que solos o mal acompañados podemos terminar perdidos irremediablemente en lugares desconocidos de nosotros mismos.

Por otro lado tengo la infinita alegría de conocer gente que se a dedicado responsablemente a estas búsquedas, tanto personales como grupales, y a quienes he alentado y aconsejado en algún momento del camino.

Poco a poco voy encontrando gente nueva, que con su experiencia a cuestas se va animando y despertando a la posibilidad de un trabajo comprometido con la salud y el bien estar.

Aún hay mucho por recorrer y de seguro no será esta la última vez que tengamos noticias los unos de los otros, el caminito siempre encierra sorpresas, como la de escribir esta nota, así de corridito, en una tarde de invierno, para una amiga y compañera de viaje, Adriana Ferreyra.

Salud con todos!
Salud con todos!

Taller del mes de Agosto del 2004 junto a Adriana Ferreyra y Rita Tanoni, compañeras de viaje

Taller del mes de Agosto del 2004 junto a Adriana Ferreyra y Rita Tanoni, compañeras de viaje

 

Ella llegó para enseñarme

“Mi padre es curandero… mi abuela y mi bisabuela también lo fueron… lo es desde los 6 añitos… yo solo soy su aprendiz… pero además soy Psicólogo Clínico a su expreso y particular pedido.”
“Mi compañera fue criada por él… hoy vivo en la casa que se construyó para mi abuela Doña Nicolasa… nunca habitada… solo cuando trabajaba curando y aliviando gente.”

“Ella se llama Mariana… y también aprendió de él.”

“Mi padre me envío en una especie de VIAJE DE INSTRUCCIÓN, a aprender con otras personas… de diferentes lugares… yo me encariñé con una familia de curanderos del norte de Córdoba, durante 9 años estuve junto a ellos, durante todo ese tiempo pasé temporadas de hasta tres meses internado en el monte… y a veces me cuesta responder a gente que me plantea lo importante del silencio del monte… como si no lo conociera… me disfracé de diferentes personajes, el más querido siempre fue “Juanchila”.Hace ya una buena cantidad de años, quizá no tantos, pero para mi es una especie de eternidad, decidí junto a un grupo de colegas y amigos emprender un viaje, lo cierto es que había estado esperando desde, quizá siempre, esa oportunidad, un viaje para conocer directamente, para buscar respuestas a muchas de las preguntas que había coleccionado en el camino, y en verdad no eran pocas.

Sucede que en realidad yo había emprendido el viaje, mi verdadero viaje hacía ya muchos años…

Conocí el HAMBRE, LA SED, EL FRÍO, EL CALOR, LA SOLEDAD, EL MIEDOMUCHO MIEDO!

Me llené de quebradas, de arroyo, de sierra y pirca, de chingolos, perdices y jotes, de noches con o sin luna, de recovecos y misterios, de nubes y relámpagos, de truenos estruendosos, caminando… siempre caminando entre serpientes de brisa… dormí entre fantasmas… corrí en medio de la tormenta mientras las centellas cegaban mis ojos y el rayo esculpía la piedra… vi cosas… kakumen… estuve en medio de guerras de curanderos y brujos… fui emisario de los viernes a las 12 de la noche… fui compañero casual de los zorros o los zorrinos… danzantes invisibles me visitaban… pero sobre todo fui alumno del MURCHI TOSTADO.”

Escuche por primera vez la voz del arroyo y la piedra en aquellos días… por primera vez sentí estar en el lugar preciso y ser parte de todo… dormí en lo socavones mientras comía raíces rancias, Raúl, mi querido Raúl… Semelweiss… caminar durante días bajo la lluvia, dormir bajo la lluvia, reír bajo la lluvia, ESTAR VIVOS bajo la lluvia… digan lo que digan, éramos tres los que conocimos al “duende del monte”… la pócima más fuerte, el té de peperina pipita con leche… mientras la cahimba ardía con la menta.

Me había dormido sobre una piedra inmensa, por milagro no me caí, de haber sido así el resultado era seguro, era muy noche cuando lo vi por vez primera, sus manos y sus ojos, eso OJOS, y su poncho…

La última temporada de esos años me acompaño Mariana… ella aprendió sus cosas.
Recuerdo la primera “ceremonia”, Luis Goñi… nuestro agradecimiento, lloré mucho… sentía lo que venía… por fuera un incendio que casi nos corta el paso, el TATA NINA SELLÓ la noche.
Cerro colorado… agua escondida… otro maestro…

Por increíble que parezca… no me retiré a la Amazonía, ni a un lugar exótico, donde estas cosas son posibles, lo mío siempre fue así… sencillo, (o así de complicado, vaya uno a saber?), me dirigí en el auto de un amigo a un lugar de la calle Bompland, en el barrio de Palermo, hoy Palermo Hollywood, creo que no podría olvidarlo, creo que fue en noviembre, aunque la fecha no me es precisa.
Allí bebí por primera vez la pócima AYAHUASKA, de la mano de uno de los amigos de Terence y Dennis Mackenna, el antropólogo Luis Eduardo Luna*.
Aquel viaje que emprendí esa noche… es un viaje que … ha cambiado mi vida … que le ha dado forma… y lo mas importante de todo, AÚN CONTINÚA Y NO HA TERMINADO!

Esa noche fue memorable no por los efectos, sino por la ausencia de los mismos.
Obviamente reincidí, no una, muchas veces, más de las que realmente pueda recordar, aquel solo fue el comienzo.

Durante tres años consecutivos y sin interrupciones bebí la infusión cada 15 días, y hasta tres noches seguidas, junto a un grupo de colegas, médicos, y amigos, todos ellos profesionales… nuestra intención era validar el posible potencial terapéutico de esta bebida que un compañero había viajado a buscar a los lugares donde tienen origen sus componentes.

Cada noche, sin ningún tipo de guía, sin nadie que nos indicara cómo ni qué, fui aprendiendo, directamente de ella, sin concesiones ni intermediarios.

Sonidos, detalles, sensaciones, imágenes, se presentaban regularmente junto a otro tipo de representación que para esa época era muy estable, (algo que para mi sigue y seguirá siendo un guía) algo o alguien que se encargaba de mi instrucción dentro de las experiencias.
De alguna manera, muy pacientemente estaba acumulando conocimiento práctico respecto a los cómo, los por qué y los para qué.

En esa primera época casi todos aprendíamos con una velocidad increíble, interactuábamos comúnmente en medio de nuestras experiencias y de ellas devenían cosas extremadamente claras, como por ejemplo la presencia de otros espíritus vegetales, sobre todo los que nos acompañaban en el lugar donde realizábamos la ingesta, una chacra de dos hectáreas a las afueras de Rosario, Santa Fe.

… también había otros espíritus…

Allí me perdí y me encontré, peleé, fui vencido y vencedor, fui sanado y sanador, fui herido, fui nada, fui todo, fui pasado y también futuro, este futuro, que hoy es nuestro presente.En mi juventud fui “artesano de la música”, como me gustaba referirme a mi mismo, ya que músico me parecía demasiado, fui muchas cosas… ilustrador me gustaba mucho… . pero la MAESTRA me enseño a cantar , ya casi me había olvidado… de cero, me enseñó sus ritmos y cómo cada uno de ellos, así como los sonidos y los sonidos dentro de los sonidos y notas dentro de las notas, servían para algo concreto… poco a poco aprendía el ceremonial que más le gustaba.
Y ese sí era un verdadero tema!

Las distancias… como memorarlas… como tan siquiera intentar mencionarlas… pero hoy es necesario, he ido muy lejos, más de lo que nunca imaginé… encontrando y encontrando, a esas alturas ya me había olvidado de buscar… recuerdo muy presente una vez en que pensé, mejor dicho, supe, que no regresaría, y de hacerlo, no todo mi ser regresaría… estaba solo… tan completamente solo… pensé en mi GRAN AMOR, MI COMPAÑERA, ella estaba allí en nuestra cama, flotando dormida en un mar de estrellas, yo solo saqué una perla brillante de mi corazón que estaba en el interior de algo y soplé… sí… allí sople por primera vez!… y una parte mía regreso junto a la perla durante varios eones, varias eternidades… tanto que me olvide de mi mismo… arribó a destino, directo al corazón de mi AMADA, gracias a ella regrese siguiendo esa pista, sin saber quién era, ni por qué lo hacía y durante otra eternidad intenté recordar…

(Hace poco una película me recordó esto… «La Fuente».)

A veces me desconozco, me siento un extraño, en tierras extrañas… a veces algo en el fondo de mi ser tira, puja… como si quisiera regresar a alguno de esos lugares…

Por aquellos días pagué mis primeras deudas, las propias y las de otros… yo pagué por aprender y sobre todo por no hacerme cargo de lo aprendido…

Se despidió de mi una noche… me dejó muchos regalos, para mi, para mi padre y para todos los que trabajamos con ella, ojalá cada uno haya encontrado ese don que repartió!… prometió regresar junto a mi en el futuro, pero de una manera diferente… yo no comprendía… fue clara, debía ponerme a la disposición de otra MAESTRA que me necesitaba, necesitaba que recordara y ayudase a recordar a otros… era una anciana… siempre recuerdo esos ojitos terribles! Y a esta Señora viejita diciéndome “Mïjito”… esa noche me enseño a fluir con los acontecimientos, a tener “paciencia activa”… era un desafío…
Con Mariana emprendimos el primer «PACHA TOUR«, era clarísimo, sabíamos exactamente a dónde nos dirigíamos… bebí junto a los menhires… solo… en medio de la noche… solo podía quedarme junto a ellos hasta que la luna se escondiera entre los cerros… la MAESTRA seguía su labor, había sido clara, … había llegado para enseñarme parte de aquello que me faltaba aprender, particularmente a trabajar con las Plantas Maestro, solo que en una selva diferente.

… noche… desierto adentro… el cielo… la luna… habíamos entrado con Mariana al mundo de la nueva maestra… pero se presentó otra cosa… el miedo… corriendo entre espinillos a oscuras… el perro que nos socorrió… esa noche, sin saberlo sellamos el futuro.

La Nueva Maestra nos encontró a nosotros

Cada persona que durante años fueron mis AMIGOS… TODOS quedaron atrás… mis planes… mis proyectos… hasta mi propia familia, pero todos viven en mi corazón.

Fue increíble, aún me cuesta creerlo, fui a dar a los lugares precisos en los momentos más oportunos de mi vida!… así aprendí a conocer, primero desde fuera a mi NUEVA MAESTRA, terminé trabajando con la persona que hacía más años trabajaba con ella, un aprendiz de Eduardo Calderón Palomino, Curandero renombrado hasta nuestros días del norte del Perú.

Es realmente muy gracioso!!!… estuve con casi todos los que de alguna manera están hoy relacionados con las Plantas Maestro, y en varias instituciones pioneras (todas las que conozco!), incluso preparé a algún joven para transformarse en la próxima generación de Ayahuaskeros!

Seguramente debe de haber alguien enojado conmigo, y no es para menos, debe haber quien cree que uno se aprovechó de sus conocimientos… no puedo evitar sonreír… es que fue siempre lo mismo… paciente y activamente trabajando… aquí y allá… SI SEÑOR!!!!… SI SEÑORA!!!!!!!!… donde lo quiere USTED, aquí o allá?… solo soy su humilde servidor!… -«Lo que pasa es que vos andas queriendo trabajar con esto de las Plantas!!!«…  -«No hoy… No mañana… pero voy a hacerlo… nunca lo oculté«. Esa fue siempre mi respuesta.

Y el tiempo pasó… ya no hace falta… puedo hablar tranquilo, sin avergonzarme… puedo ser yo mismo.”

Porque la WACHUMA?

Ella no viaja… no es itinerante… esta fuertemente arraigada a su Tierra… adora el agua, la nieve… aunque las conoce poco!… le cuentan, dice ella.

Ella es vieja… ni joven, ni pendeja… es vieja, como su desierto… fue MAESTRA de muchos MAESTROS… es sutil, como los años.

Las jovencitas que nos suelen acompañar solo tienen unos 300 años!… su utilización se remonta muy al norte… nuestros ancestros la encontraron y aprendieron de ella.

Dice que su prima, a la que llaman San Pedro, y ella misma son como “Arquitectos”, que les encanta inspirar cosas… por eso los quechuas hicieron cosas en piedra… y se metieron en tratar de entender las cosas… las chiquitas y las grandes, y asi le dieron sentido a las cosas…

Es una MAESTRA paciente, … y exigente… es increíblemente sutil… es una curandera, una doctora, una Medicina… ES VIENTO … ARROYO…MISTERIO.

Siempre esta allí esperándonos, nunca nos abandona, ni por un segundo, siempre a nuestra disposición, las otras MAESTRAS pueden no llegar, pueden no viajar, nosotros podemos no llegar fácilmente hasta ellas, o peor aún, ni siquiera difícilmente… sin embargo ella siempre esta allí…

Es la última en salir, en aparecer… es la carta escondida en la manga… es la que le da sentido a este tramo de nuestra historia… finales… principios.

Ella es tierra… es cuerpo… es acto y acción… es raíz cuando tiene que serlo y flor cuando llega el momento.

Nos enseña a “Florecer”…
En verdad podría dar un sinfín de argumentos de… por qué?
Algunas Plantas, entre ellas el Ayahuaska han sufrido el precio de su irrupción en el mundo de los occidentales.
Esta última, si se quiere, es más conocida, sea ya porque se habla más de ella o se escribe más de ella, tiene un “Marketing” particular por decirlo de alguna manera.
Y la cosa va en marcado aumento día tras día.
Pero por ella misma sé que se presenta a nosotros de la manera más directa… por nuestros ojos… sus visiones son indiscutibles… pero para manejarlas suelen hacer falta años.
Nos da gran cantidad de información, pero mucha queda en ningún lado…
A muchos les encanta su “TRIP”… la identifican con más facilidad a un “viaje”… pero no es un problema de ella, es sencillamente nuestro.

En cambio la Wachuma… 

De esta segunda MAESTRA aprendí y sigo aprendiendo meticulosamente.
Es una MEDICINA sutil, es la MEDICINA del AQUÍ Y EL AHORA, es muy muy efectiva. Es el complemento perfecto del Ayahuaska, pero también es unaMAESTRA por derecho propio.

Y como tal no es complemento de nadie.

Trabaja por sus propios medios con quien quiere trabajar… no nos da lo que queremos, no nos lo hace sencillo, nos da lo que ELLA considera que debe darnos, nos guste o NO!.

Tiene sus formas y maneras, así como su tratamiento… con otros compañeros y compañeras vegetales, tiene dietas y retiros, puede trabajarse de noche como de día, y sobre todo, por su finura y sutileza, la psicoterapia se torna en una aliada invaluable…
y por ser Tierra y Enraizarnos, el trabajo corporal no puede ni debiera faltar.

Este particular aprendizaje tiene fundamentalmente que ver con el hecho de “encontrar” vías de acceso y soluciones a situaciones, sucesos y hechos que ocurren en la vida de quienes vivimos en esta parte del continente en este tiempo.
Cada Maestra también tiene esto, un sentido de pertenencia.

Como ninguna otra PLANTA MAESTRA, la WACHUMA esta emparentada con cada uno de nosotros por una cuestión de “sangre”, la sangre derramada durante siglos por nuestros ancestros directos, ELLA nos contacta nuevamente con ellos, nos habla de ellos, nos cuenta sus cosas, por eso es para nosotros vital la frase, “RECORDAR EN ACTO”, ella nos habla de recuperar parte de lo que ahora se conoce como “COSMOVISIÓN” o “SACRALIDAD”.

Por qué justo en este momento se me ocurre contar muchas de estas cosas?
Sencillamente porque es el momento… y antes de ahora no lo era.

Porque deseo que algunas cosas empiecen a quedar claras… sobre todo porque en un futuro cercano algunas cosas serán más difíciles de entender sin un antes y un durante.

Como cuando algunas personas me preguntan: … Y usted qué sabe sobre esto?

… en el fondo siempre me respondo lo mismo, en silencio, algo que aprendí hace ya tiempo… por esto vivo… por esto muero.

Porque este es el momento de la Mamaicuna Wachuma, porque este es el momento del “CAMINO DE LAS MAMAICUNAS”, porque este es el momento de seguir “LAS HUELLAS DEL OTORONGO”.

Llegó la hora de empezar a FLUIR… !

 

PD: Para esa Ardilla que anda subida al árbol del mundo, para Pablito, nuestro testigo que anda por las ramas del árbol del mundo, para Marieta, Pit, la Pacha y Roberto…

 

 

Vida, Servicio y Arte en el camino de las Mamicunas

El camino de las Mamaicunas, como todo aprendizaje pide sus sacrificios, los cuales no todos estamos dispuestos a ofrecer con el corazón abierto y la voluntad dispuesta.

Vivir bajo estas consignas es un desafío que dignifica el quehacer diario de cada uno de los que participan de él.

Y justamente de eso se trata, de vivir, cada momento, lo más intensamente que se pueda, donde cada bocanada de aire cuenta.

Las Mamaicunas nos ayudan a recordar, y es justamente a través de ese recuerdo que las acciones toman forma, acciones con intención y compromiso.

Hace tiempo ya que descubrimos en las palabras de nuestros ancianos, de nuestros maestros que la forma de encarar el presente y el futuro es mediante el Servicio y el Arte.

Cada día debe estar al servicio de una férrea intención, que aunque parezca mentira, se va haciendo costumbre, se va haciendo carne de nuestra carne y de nuestros pensamientos más profundos, de esa sencilla manera empezamos a actuar en el mundo con un sentido de responsabilidad nuevo y reconfortante.

Empezamos en el mundo chiquito del día a día, en nuestro ámbito personal e íntimo y de allí lo extendemos a nuestros haceres o trabajos.

Pero para que todo esto cobre sentido es de vital importancia el Arte.

El Arte es la forma y la manera en como las acciones toman la intención correcta, como una forma de expresión que se cuela en cada acto.

Nuestros ancestros vivieron de esa forma, vivían rodeados de representaciones artísticas, en sus vestidos, en sus arreglos personales, en su alfarería, su música sus ritos y ceremonias.

Así, poco a poco, empezamos a entender.

No es necesario ser artistas consumados, ni representantes de ninguna escuela artística en particular, solo necesitamos sentir que podemos participar de esa obra de Arte mayor que es la Naturaleza toda.

Interpretar esa belleza y la nuestra propia como seres de la creación nos posisiona como hacedores de arte.

Allí radica uno de los grandes secretos, ser partícipes de una forma de arte reposada, sencilla y armoniosa.

Podemos hacer arte cuando trabajamos, cuando cocinamos, cuando participamos de una ceremonia y para ello no hace falta nada en especial, solo las ganas de participar del mundo que nos rodea.

De una forma u otra sea mediante la música, la plástica o el arreglo del jardín de nuestros hogares, el Arte esta presente a cada paso y a cada paso es una nueva oportunidad.

Expresarnos de esa manera es una forma de vida y acto de servicio que nos agradecen quienes nos rodean, que nos da ímpetu y energía para el próximo proyecto.

Recordar nos impulsa indefectiblemente al Arte, por eso muchas de las actividades relacionadas con el camino de las Mamicunas están rodeadas y plagadas de él.

Es sin lugar a dudas un camino artístico, contar una historia difiere en la forma en que lo hacemos, si la embellecemos, estamos haciendo arte, si en nuestro trabajo ponemos creación e intención amorosa desaparece el hartazgo de lo repetido sin razón alguna, desaparece esa desazón de no saber que es lo que estamos haciendo y para que lo estamos haciendo.

Cada trabajo es de una forma u otra un servicio para otros y una parte importante de nuestro tiempo de vida.

Muchos podemos transitarla sin ver las oportunidades infinitas que esta nos presenta en cada momento, otros en cambio ven con otros ojos y allí donde la mayoría ve solo aburrimiento ellos ven la oportunidad maravillosa de transformarlo en algo diferente.

Por ello el Arte es algo Sagrado.

Es un momento personal de Epifanía, de inspiración.

La piedra, la tierra, la madera, el agua, el fuego, son parte del Arte con el que fuimos creados.

Hay muchas formas, y a veces hasta se transforma en el sustento de nuestras mesas, tal el caso de los artesanos, muchos de los cuales sin saberlo, hacen gala de un recuerdo limpio e intencionado.

El camino de las Mamaicunas nos invita desde cada lugar, desde lo más pequeño, a que nos expresemos y contagiemos a quienes están a nuestro alrededor a hacerlo con nosotros, a ser mensajeros de la belleza en cualquiera de sus formas, la belleza no es una mera cuestión de interpretación, sino más bien de armonía natural ya que la encontramos en los lugares menos esperados.

De esta forma, la vida y el servicio toman sentido profundo, el Arte es nuestro regalo, nuestro momento de recogimiento e intimidad, donde entramos en contacto sencillo con las esencias que pueblan el mundo, con el brillo imperecedero de nuestro ser, marca indisoluble con la que la creación se representa hasta nuestros días.

Es como todo una elección, según nuestros mayores, sabia.

Desde nuestro nacimiento estamos todos invitados a participar con cada una de nuestras acciones, solo hace falta un momento de silencio interior, de abrir nuestros corazones al recuerdo y de tener la certeza de que todos, de una forma u otra tenemos la capacidad innata para hacerlo.

(Extracto de «El Camino de las Mamaicunas»)