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Días de Fiesta en Bolvia

Días de fiesta en Bolivia

Perdida en las alturas bolivianas, la ciudad celebra en febrero una fiesta que es síntesis de la cultura andina y el cristianismo que trajeron los españoles en el siglo XVI. La Virgen de la Candelaria, aquí conocida como Virgen del Socavón, es el mejor ejemplo de este sincretismo secular de plena vigencia.

No es una "Ciudad Maravillosa". No. Sin embargo, Oruro -fundada en 1606- es la capital folklórica de Bolivia y comparte con Río de Janeiro, uno de los carnavales más atractivos -aunque mucho menos concurrido- de Latinoamérica.

[@more@]

TRANSFORMAR LA HOJA DE COCA

(Por Teobaldo Llosa Psiquiatra, Perú)
(enviado por Agustín Guzmán)
La Comisión de Defensa del Congreso ha aprobado procesar la hoja de coca para harina y bebidas, con lo que reconoce una actividad que desarrollan muchas personas. ¿Sus argumentos? El respeto a las tradiciones, la convicción de los beneficios laborales, sociales, anímicos, nutricionales y medicinales de su uso bajo la forma de chacchado, infusiones y harina, y la mentalidad de sus defensores.
Se ha tenido que luchar contra opiniones discriminatorias y comprometidas con intereses ajenos a los derechos de la población andina, que afirman que aumentará el narcotráfico y la drogadicción. Nada más absurdo. En ese extremo está Devida, en el otro los defensores de los productos benéficos derivados de la coca. A Enaco hay que agradecer el apoyo a los industriales con datos sobre la harina. A Digesa, el haber autorizado la comercialización de mates, harinas, infusiones o macerados alcohólicos.
Pero el problema de la coca no se resuelve tan fácilmente con decretos.

[@more@]Lo que con preocupación advierte Devida puede hacerse realidad si los agricultores e industriales usan mal sus licencias. Enaco y Digesa deben velar por el cumplimiento de las normas y los industriales cumplirlas. No más ocultamientos de la verdad. Por ejemplo, Devida debe acabar con las falacias sobre los efectos dañinos de la hoja de coca ingerida o usada en cremas. Enaco debe empadronar, y Digesa obligar a los industriales (y a Enaco) a indicar la composición química de sus productos: calcio, tiamina y cocaína natural, cosa que nunca se hizo, desinformando y exponiendo al consumidor a diversos problemas. Una industria ha comenzado a hacerlo: Agroindustrias Chaska, de Ayacucho. El pueblo merece respeto y nadie, ni siquiera la Organización Mundial de la Salud, debe ofender nuestras costumbres. La represión de la hoja de coca se originó hace más de cien años debido a los trastornos de salud y de conducta de los consumidores del clorhidrato de cocaína, un potente derivado que originó la mayor adicción de la humanidad y el desarrollo del narcotráfico.

Es necesario que estudios modernos demuestren (lo ya conocido desde siglos atrás) que la cocaína natural contenida en las hojas consumidas por boca (mates, harina) y por la piel no genera adicción ni narcotráfico.
La industria de la coca puede desarrollar productos que contengan cocaína natural, pero también productos descocainizados, que se pueden exportar por su gran contenido nutricional. No repitamos el error de Enaco cuando en los años 80 exportó a EE.UU. más de un millón de bolsitas filtrantes de mate de coca “descocainizado” (Coca Tea Co), pero allá descubrieron que sí tenía cocaína natural y por engañar se perdió un gran mercado.
Cuando hace años Devida colocó paneles falaces sosteniendo que “de cada 10 hojas de coca 9 van al narcotráfico”, los empresarios (Productos Maná) respondieron constructivamente: “Cada hoja de coca comida (yo añadiría industrializada como harina) es una hoja menos para el narcotráfico”. Eso fue muestra de una adecuada gestión empresarial que favoreció la industria legal de la coca y una asociación de inteligencias para reducir la lacra del tráfico de cocaína y sus derivados ilegales, lo que ha sido fundamento para este proyecto de ley.

El Museo de La Plata debe pedir perdón a las comunidades indígenas

Por Omar, tomado de Indymedia desde donde se puede escuchar también el reportaje completo.

XAVIER
KRISCAUTZKY, AUTOR DE DESMEMORIA DE LA ESPERANZA
“El
Museo de La Plata debe pedir perdón
a las comunidades indígenas”
DESTRATOS
DE AYER Y HOY.
El libro es un espejo del
pasado y del presente, afirma. (Foto:
Xavier Kriscautzsky)

El
fotógrafo
radicado
en la capital bonaerense cuenta su experiencia de trabajo adentro
de la institución académica. "Hay grupos de tareas en la Universidad
que desaparecen archivos", denuncia.
También
se refiere a su libro sobre los trabajadores del Ingenio La Esperanza
de la provincia de Jujuy, realizado con imágenes recuperadas de
una supuesta "expedición científica" de 1906 y con otras de su autoría,
tomadas un siglo después. La historia de quienes "no quieren volver
a aparecer nunca más en una foto donde fueran humillados".

Entrevista:
La Flecha (Radio Estación Sur, La Plata)

Xavier
Kriscautzky
cuenta que lo echaron del Museo de La Plata
por este material, y eso ya parece suficiente para tomarlo con atención.
Desmemoria de la Esperanza fue editado en el 2007 por el Ministerio
de Educación de la Nación
y, según explica, pone en cuestión a
"nuestros pro-hombres de la ciencia" como Perito Moreno, verdaderos
"intocables" en el universo académico. La publicación contó con una
tirada de 20.000 ejemplares, y fue distribuido en 18.000 bibliotecas
de todo el país. Su difusión se dio en el contexto de numerosos reclamos
sobre el Museo por la exhibición de restos humanos de indígenas "recolectados"
en el marco de la Campaña del Desierto, una suerte de trofeos
de guerra de una cultura, la occidental, que se impuso con violencia
sobre las culturas preexistentes

No olvide hacer clic en [más] justo debajo para seguir leyendo…

[@more@]

-¿Cómo se genera la idea de hacer Desmemoria de la Esperanza?

Desmemoria de la Esperanza en realidad es un libro de recopilación
fotográfica que se hizo de los archivos del Museo de La Plata,
en un proyecto que en el año 2004 al 2006 lo financió la Secretaria
de Ciencia y Técnica
en función de rescatar el archivo histórico
fotográfico del Museo.

El Museo de La Plata, si bien yo alcancé a rescatar unas tres
mil placas de vidrio de un archivo totalmente abandonado en los subsuelos
del Museo, cuenta con un archivo que debe superar las diez mil placas
distribuidas en distintos laboratorios y cátedras. De ese archivo
en particular, el libro es de un grupo de fotografías, de unas trescientas
fotos, que llamó poderosamente mi atención porque se trataba de un
trabajo de antropometría -de 1906- de un antropólogo alemán, de Lehmann-Nitsche,
y fotografiado por otro alemán, entomólogo y fotógrafo del Museo,
que era Carlos Brunch.

El libro trata de esta recopilación, desde la mirada no científica
ni antropológica sino desde la mirada de un fotógrafo que al ver los
rostros de la humillación, los rostros de la explotación, los rostros
del destrato a las comunidades originarias que trabajaban en la zafra,
decido hacer el rescate y, a medida que iba mirando esas fotografías
-son unas placas muy grandes de vidrio de 18 por 24, el nivel de copia
llegó a ser muy bueno-, iba acumulando bronca, la bronca de ver que
no solamente se fotografiaba a personas sometidas sino que cien años
de historia, estábamos transitando el 2006, cien años de historia
no habían echo que nadie revisará esas fotografías publicadas en algunos
anales del Museo, desde un mirada absolutamente humana y no desde
la descriptiva. Entonces yo me pongo a hacer esa mirada como fotógrafo,
no como científico ni como investigador.

En el 2006 se cumplían cien años de aquella expedición y decidí ir
a Jujuy, al mismo lugar, al mismo ingenio, a ver si encontraba los
rastros del pasado. Para mí sorpresa más que los rastros encontré
los rostros del pasado. Estos grupos étnicos, por llamarlos así desde
la antropología, esta gente, conservaba los mismos rostros de aquellos
indígenas que habían sido sometidos cien años antes en la zafra. O
sea estas comunidades habían quedado allí. Y lo que hago yo es un
trabajo en espejo del pasado y el presente donde no solamente muestro
que esa gente está allí todavía sino que sigue sufriendo la exclusión
social que cien años no pudieron borrar y la discriminación que cien
años no pudieron borrar.

-¿Cómo fue esa realización en lo que es trabajar el archivo desde
una institución tan importante y tan cerrada, si se quiere, como lo
es el Museo Nacional de La Plata?

Es importante, en todas las personas, en cualquier cosa que hagan,
preservar la capacidad de indignación y tal vez con esa capacidad
de indignarse es que uno tiene una mirada un poquito más rebelde que
la mirada habitual de pensar que todo se justifica por el contexto
de una época o todo se puede justificar en el ‘contexto de’ y si siempre
pasó por qué no va a seguir pasando. Entonces mi indignación más fuerte
fue cuando descubro ese material en el Museo y lo planteó a las autoridades
como un material fantástico para generar el debate. Las autoridades
del Museo me dicen "Ese tema no se toca; ese tema no se discute. El
Museo ya está siendo cuestionado por exhibir los restos de comunidades
que hoy están vivas, por haber profanado cementerios de quienes todavía
creen en las mismas cosas. Y no, eso no se puede mostrar". Como esas
cosas se dicen pero no se escriben, yo decidí mostrarlo de todos modos.
Claro que también, así como en la sociedad hay grupos de tareas instalados
que son capaces de hacer desaparecer a (Julio) López, porque
es testigo de la perversidad de la dictadura, en la Universidad también
hay grupos de tareas instalados que ocultan información ya no haciendo
desaparecer compañeros como pasó en el año 76 pero sí haciendo desaparecer
archivos. La respuesta de las autoridades del Museo fue quitarme el
archivo para que no pueda trabajar. Por supuesto que la justificación
legal es que era para llevarlo a un mejor lugar en condiciones de
temperatura y de humedad. En definitiva me echaron del Museo por mostrar
ese material.

El material en realidad lo que está cuestionando es a nuestros pro-hombres
de la ciencia. Hay quienes aparentemente son intocables, como lo puede
ser Perito Moreno, como el mismo Lehmann-Nitsche, que
yo estoy describiendo a través de su trabajo y de sus dichos, no estoy
inventando nada que yo diga "creo yo que él haya pensado", lo pensó
y lo escribió y es parte de este trabajo.

En definitiva me echaron del Museo de La Plata en el 2006.
En ese año yo saqué esta muestra y la expuse en la Biblioteca Nacional.
Por allí pasó, en unas Jornadas de Identidad y de la Memoria,
(Daniel) Filmus, que era ministro, y me dijo "este material
merece ser conocido y visto". Yo a él no lo conocía, tampoco conocía
si las intenciones eran reales o eran parte de un discurso, pero me
propuso un libro y el libro fue lo que fue publicado un año después.

-¿Qué repercusión tuvo a partir de que se publica el libro, desde
la comunidad académica o científica del Museo?

El Museo simplemente lo ignora, las autoridades del Museo, no estoy
hablando de todos. Está mal dar nombres porque dicen que esas cosas
no se hacen pero la Dra. Silvia Ametrano, directora del Museo,
y la Dra. Irina Podgorny, encargada del archivo del Museo,
fueron las que a rajatabla defendieron esta situación de ocultar las
cosas que guarda este archivo, que es muy valioso en el Museo, y que
sería muy interesante algún día que las autoridades del Museo pidieran
disculpas a las comunidades por las atrocidades que se han cometido.

-Yo tuve la oportunidad de entrevistar a la directora del Museo
y era eso de defender la figura de los científicos y no había una
posición clara con respecto a qué hacer con eso. Y desde un sector
de la comunidad de investigadores hay también una oposición a que
el Museo revise su historia, cómo fue la constitución del Museo.

En realidad es considerar que todo lo que en el Museo está es parte
de los trofeos de guerra de una cultura que ha sometido a la otra
y por lo tanto esa cultura puede seguir describiendo sobre los materiales
de cultura que para esta línea de pensamiento único globalizado, consideran
que aquí es parte de un pasado, como otra parte de la sociedad también
quiere ocultar el pasado reciente. Pero el pasado reciente existió
porque existió un pasado lejano que permitió este marco de impunidad.

Esta forma de pensamiento -aunque ahora vergonzoso y por eso oculto-
está totalmente realizado desde este grupo de pequeños poderes o de
islas de poder dentro de la Universidad.

Tengo un amigo que dice que el Museo al tener las paredes tan anchas
y al ser redondo los genes del Perito Moreno han quedado dando vueltas
y a los que están mucho tiempo ahí se les pega y elabora una teoría
vinculada a la deriva génica que es muy interesante al respecto.

-Hubo una propuesta de que el libro sea distribuido en las escuelas
dentro de lo que fue la Campaña Nacional de Lectura. Me gustaría que
cuentes esta experiencia teniendo en cuenta también el desafío que
hay en cuanto a la educación de profundizar y de trabajar la línea
de los pueblos originarios desde otra óptica, no desde la que se trabaja
generalmente.

El libro ha sido muy ampliamente distribuido en el norte y el noroeste
argentino. Se editaron casi veinte mil ejemplares y estos están siendo
distribuidos. Tanto es así que desde muchas comunidades me están llegando
mails pidiéndome libros. Los libros están dirigidos a las escuelas
secundarias y ocurre que no hay muchos disponibles. Entonces es también
un pedido de disculpas porque no está en mí la solución de poder enviar
un libro y les doy la dirección del Plan Nacional de Lectura donde
se puede pedir, pero creo que están siendo muy mezquinos porque fue
pensado para dieciocho mil bibliotecas escolares en todo el país y
eso prácticamente cubriría la edición completa de los libros editados.
Quedaron muy poquitos que me dieron a mí y otro poquito que quedan
como valor de cambio institucional, pero no hay tantos libros disponibles.
Veinte mil parece mucho pero no lo es.

-¿Cuál es el rol hoy de la fotografía, de las artes, de los realizadores
audiovisuales, de trabajar sobre estas áreas?

Yo quisiera no estereotipar en roles. Creo que es el rol de las personas
con sensibilidad, de las personas sensibles. Las personas sensibles
pueden hacerlo a través de la escritura, desde los lazos solidarios
que puedan establecer aquellos que tenemos una herramienta tan interesante
como la fotografía desde la fotografía, pero estamos en un momento
de la sociedad donde esos lazos sociales están muy deshechos, donde
esos lazos sociales están, como dicen algunos, en fotografía, que
aquellos que hacemos documentales hacemos fotografía demodé porque
no entra en el circuito de las galerías rentables o de los galeristas.
En definitiva son decisiones de las personas y no de las herramientas
que utilicen. Si uno es una persona sensible, comprometida, lo hará
desde la pintura, desde del texto, desde de la fotografía o desde
la locución, como hacen ustedes desde la radio, desde la transmisión
en el periodismo. Pero esto creo que no tiene que ver con la herramienta.
No existe el decir "Si sabés fotografía tenés el compromiso de". Si
sabés fotografía podés manifestarte en función de lo que vos pensás.
Y de hecho todos lo hacemos. El fotógrafo que hace modas es porque
en realidad ama el mundo del glamour y el vivir en él y es muy respetable
que lo haga y posiblemente su sensibilidad no vaya más allá de la
satisfacción de fotografiar a una hermosa modelo o hacer algún otro
tipo de fotografía. Pero esto es relativo absolutamente a la sensibilidad
de las personas.

-¿Cómo fue la experiencia de exponer las fotos del museo en el
Ingenio cien años después?

La decisión, y esto porque había la intención de hacer un documental
desde una realizadora española, fue llevar las imágenes rescatadas.
Las ampliamos en un tamaño bastante grande y armamos la idea de hacer
una muestra fotográfica invitando a las comunidades, fundamentalmente
a las ava-guaraní, mal llamados chaguancos, y a la comunidad kolla,
que es la que habitualmente trabaja en el ingenio.

El lugar que elegimos fue el Centro Recreativo La Esperanza,
que es un palacete, el cual lo habían hecho los ingleses para hacer
sus festejos, sus fiestas, sus reuniones, en las que jamás habría
entrado un indígena o un criollo. Eso está hoy en ruinas. Limpiamos
y entre los escombros hicimos la exposición.

Fue algo muy interesante porque la comunidad kolla dice que ellos
no pueden hacer una ceremonia a la Pachamama sino hay un motivo para
pedir algo, y el Arete Guazu, por parte de los guaraníes, tampoco
puede ser hecho si no es para agradecer algo. Por lo tanto no había
sentido de armar; ellos entendían que no podían hacer por pedido de
la documentalista española un ritual porque no creían que había que
hacer un ritual para las cámaras.

Pero, al ver la exposición montada, la comunidad kolla dijo que quería
hacer un ritual a la Pachamama para pedir que la exposición salga
bien, que ese material sea conocido por mucha más gente, que se publicara
o se realizara una película. Y la comunidad guaraní hizo para agradecer
la presencia de las fotos y su pasado, porque ellos del pasado rescataban
no solamente el respeto a sus padres y abuelos sino que también rescataban
algo que había sido muy importante para ellos y es que ellos para
el Pin-Pin, que es el baile que se realiza, se vestían de colores,
se arreglaban, muy festivos, y decían que ellos no querían volver
a aparecer nunca más en una foto donde fueran humillados. Sus fotos
iban a ser de ahora en más el producto del orgullo de ser guaraní.
Y por lo tanto hicieron un Pin-Pin, un Arete Guazu en
este caso, para agradecer la presencia de las fotos y el haberse reencontrado
con el pasado.

Desmemoria de la Esperanza from Xavier Kriscautzky on Vimeo.

Apagar la Luz (28 de Marzo, la hora de La Tierra)

(enviado por Ricardo Ocampo)
APAGA LA LUZ, DURANTE UNA HORA
ESTE 28 DE MARZO A LAS 8:30 P.M.

"La Hora de la Tierra" empezó en 2007, en Sydney, Australia y participaron 2,2 millones de hogares y comercios apagando sus luces por una hora. Un año después este evento ya se había convertido en un movimiento global de 100 millones de personas en 35 países. Lugares emblemáticos como el puente Golden Gate en San Francisco, el Coliseo Romano, Nueva York, estuvieron en oscuridad, como símbolo de esperanza por una causa global que se vuelve más urgente cada hora.

La Hora de la Tierra 2009 es un llamado global de acción para cada persona, negocio y comunidad. Es una alerta para levantarnos y asumir, todos, responsabilidades e involucrarnos en el trabajo por un futuro sostenible. Iconos arquitectónicos modernos y sitios emblemáticos desde Europa hasta América estarán apagados. Gente en todo el mundo apagará sus luces y se unirá para iniciar una reflexión acerca del futuro de nuestro preciado planeta.

[@more@]

Más de 60 países participarán en La Hora de la Tierra 2009. Este número crece día a día conforme gente como tú entiende cómo una acción tan pequeña puede lograr un cambio tan importante. Tú puedes hacer la diferencia.

La Hora de La Tierra es un mensaje de esperanza y de acción.

Únete a esta cruzada de La Hora de La Tierra 2009. Este 28 de marzo a las 8:30 pm apaga tu luz.

http://www.youtube.com/watch?v=6hF7u9D9oQU&NR=1

Sitio Web

(por Omar)
Esta breve nota es para agradecer a tanta gente que nos acerca comentarios positivos sobre nuestro sitio Web. Nos alegra poder brindar una herramienta útil. Siempre tenemos muchas más ideas que las que podemos llevar a cabo con los recursos disponibles.

Sin embargo les comento que, aunque nos demoremos algunos meses más, estamos preparando una renovada versión de nuestra Web que será (al menos eso esperamos!) mucho más clara, atractiva e instructiva sobre los diversos temas que nos aúnan!

Como siempre, agradecemos a todos los que nos envían sus comentarios, sugerencias y aportes; así como a los que nos envían material para nuestro Blog o bitácora.

Este año vamos a trabajar mucho más intensamente que otros, porque los tiempos así lo requieren, y sería más dificil hacerlo sin el apoyo y afecto de todas las personas que se acercan a nuestro comunitario y nos brindan su reconocimiento!

Así que, una vez más, gracias a todos y todas!
Sonkoymanta! (desde nuestro corazón)

[@more@]

Concurso Rincón Gaucho en la escuela

(enviado por Rodolfo Lobos Molas)
Hasta el 21 de agosto
Por sexto año consecutivo, la Fundación Cargill, el Ministerio de Educación y el diario La Nación, convocan a los alumnos de las escuelas rurales a escribir las historias de pago chico. La propuesta consiste en escribir un relato sobre las culturas indígenas, los mitos, las leyendas, la evolución de la agricultura y ganadería, oficios rurales, artesanos, payadores y demás personajes locales.
El objetivo del concurso es promover la escritura y lectura, estimular la comunicación entre la escuela y su entorno, y revalorizar los testimonios de vecino y familiares, en tanto permitan el registro de la transformación del lugar, de las costumbres, del trabajo y hasta de la manera de expresarse.
Podrán participar alumnos de quinto a séptimo grado de escuelas rurales primarias y de primero a quinto año de escuelas rurales secundarias de todo el país. Las presentaciones pueden ser a máquina, computadora o a mano. Los textos podrán enviarse en forma gratuita a: Respuestas Postales Pagas – Concurso Rincón Gaucho en la Escuela – Apartado Especial N° 42, CP 1002, Leandro N. Alem 192, CABA. Las bases además serán enviadas a sus escuelas en las próximas semanas.

Sobre premios, ganadores y más información:campnacionaldelectura@me.gov.ar
Bases click aqui

[@more@]

Pedido de Luz para el Amazonas

El siguiente es un texto enviado por Adriana Leonor para nuestro Blog:

Les quiero mandar un pedido de los abuelitos y seres que están pasando en Perú por éstas terribles tribulaciones. EL TEXTO Y MENSAJE DE LOS ABUELOS DICE LO SIGUENTE LO TANSCRIBIRE TAL COMO ELLOS ME LO ENVIARON POR FAVOR ESTA CONVOCATORIA DEBE DE SER ENVIADA A TODOS LOS LUGARES DONDE HAY HERMANOS Y GUERREROS DE LA LUZ, PARA QUE APOYEN A NUESTROS HERMANOS QUE HAN SIDO SACRIFICADOS POR LA BESTIA REY DE LOS DEMONIOCRATICOS, PARA QUE CALMEN SU ODIO Y SE VAYA YA DEL PODER QUE TIENE. LES PIDO ENCENDER UNA VELA, TODOS LOS DIAS HASTA EL 21 DE JUNIO EN SU HABITACION, PIDENDO A LOS ESPIRITUS DE LA LUZ ANCESTRAL, QUE PROTEJAN A TODOS NUESTROS HERMANOS, DE LA SELVA AMAZONICA. UNIDOS COMO LOS DEDOS DE LA MANO. CONECTADOS TODOS LOS PEREGRINOS Y ABUELOS Y ABUELAS SABIAS DEL PLANETA.VIDAL, AYALA SINCHEZ QUENQO HARAWI QUESPEQ ABUELO PLANETARIO

[@more@]

Técnicas milenarias al alcance de todos

Taller de Cerámica en el Museo Folklórico

El taller de cerámica “Tierra Madre que dicta la Prof. María Fernanda Cauterucci en el Museo Folklórico “Juan Alfonso Carrizo”, ya cuenta con una gran cantidad de alumnos que cada semana reciben de la mano de la reconocida artesana los secretos para la realización de este milenario arte.

En el marco del Rally Cultural 2009, la Secretaría de Estado de Cultura de la provincia, lleva adelante dicho taller todos los martes y jueves de 9 a 11 hs., como una nueva instancia para recuperar las técnicas ancestrales en la realización de las más variadas piezas cerámicas.

La gran cantidad de inscriptos demuestra las posibilidades que las artesanías tradicionales catamarqueñas tienen de desarrollarse como auténticas expresiones artísticas, gracias a nuestros artesanos, que por sangre o cultura, han heredado el milenario arte americano, que hoy está al alcance de todo aquel quiera conocerlos, porque las artesanías tradicionales y de rescate que se producen en Catamarca son de un nivel de excelencia indiscutido, sostiene Cauterucci.

Recordamos que la artesana María Fernanda Cauterucci, que integra además al Programa “Recuperando La Memoria”, perteneciente a la Universidad Nacional de Catamarca conjuntamente con la Secretaria de Estado de Cultura de la provincia, obtuvo el PRIMER GRAN PREMIO ADQUISICIÓN AL OFICIO Y A LA TÉCNICA del 12º Salón Nacional de Creatividad y Diseño Artesanal, donde participaron 240 artesanos de todo el país.

La obra adquirida se encuentra expuesta hasta 21 de junio de 2009, en la Sala de Artes Visuales del Complejo Municipal “El Patio”, de Berazategui, provincia de Buenos Aires.

Los interesados en asistir al Taller de Cerámica pueden acercase a consultar en la sede del Museo, sito en Paseo General Navarro, Subsuelo de La Alameda en el horario de 08.00 a 13.00 hs., y por la tarde de 15.00 a 20.00 hs. O telefónicamente al 03833 – 459698 en los horarios mencionados.

Informacion y fotos: Secretaria de Cultura.

[@more@]

El Museo de Ciencias que colecciona restos de indígenas


(enviado por "La VaLe")
El Museo de Ciencias Naturales platense expone cráneos de
indígenas.

Enterrarlos en un cementerio, llevarles florcitas, ir a
charlar un ratito con alguno. Eso hacemos nosotros, dice Carolina con esas
palabras: florcitas, ratito, nosotros. "Imagínense que yo voy, cavo, saco el
cajón de un abuelo de ustedes, lo pongo acá en una vitrina y todos dicen: «¡Ey,
vamos a ver al abuelito de tal!»". No, no, no, hacen los visitantes con la
cabeza
. Bueno, exhibir restos de indios "es lo mismo", dice la guía, "como para
tener en cuenta el respeto a las distintas culturas, aunque sean diferentes a
nosotros". Sí, sí, sí, hacen todos con la cabeza.

En el grupo que sigue a
Carolina a través del Museo de Ciencias Naturales de La Plata nadie se queja. Ni
por la ausencia de las "momias sudamericanas" en la sala de Antropología
Biológica, última parada de la visita guiada, ni por el significado latente de
ese "aunque", un lapsus de la guía que condensa más de cien años de historia y
dos décadas de polémicas alrededor de la colección de restos humanos de la
institución. Hasta hace tres años, en esa sala, todavía se podía ver el
esqueleto de Maishkenzis, un joven yámana que murió siendo cautivo del museo en
1894, entre otras piezas humanas que se habían obtenido del saqueo a cementerios
indígenas, de la llamada Campaña del Desierto, y de la "producción propia" de la
institución.
(haga clic debajo, en "Más" para leer la nota completa)

[@more@]"El museo decidió no exponer más momias sudamericanas —dice
Carolina— porque hubo un reclamo de los pueblos originarios a los cuales
pertenecían esas momias. Muchas estaban identificadas y fueron devueltas. Las
que no estaban identificadas quedaron guardadas para estudio, nada más". Fin de
la explicación: la visita guiada especial sobre Darwin sigue a ritmo acelerado
por la sala, reinaugurada hace pocos meses, después de más de dos años de
inactividad. Es sábado, faltan 20 minutos para las 18, el museo debe cerrar
hasta el martes.
"Primero empezaron a sacar las momias. Después siguieron con
los esqueletos en exhibición, la colección de esqueletos. En el archivo hay
mucho material sobre eso: los cráneos, los cadáveres. En el archivo oculto,
incluso, hay cabelleras y algunos órganos, porque no eran solamente esqueletos",
cuenta ahora el fotógrafo Xavier Kriscautzky, por encima del ruido de un bar
porteño. En 2006, a partir del proyecto de rescate del Patrimonio Histórico
Fotográfico del Museo de la Plata, Kriscautzky dio a conocer una selección de
los más de 160 negativos en vidrio que había logrado recuperar del archivo: un
conjunto de imágenes obtenidas en 1906, resultado de una expedición científica
encabezada por el antropólogo alemán Robert Lehmann Nitsche, entonces encargado
de la Sección Antropología del museo, y el entomólogo alemán Carlos Bruch, que
también trabajaba en el museo, responsable del registro fotográfico.
La
exhibición del trabajo en las jornadas sobre Memoria e Identidad en la
Biblioteca Nacional, y su posterior publicación en un libro —Desmemoria de La
Esperanza—, definieron la expulsión de Kriscautzky del museo, donde se
desempeñaba hasta entonces como miembro del Consejo Nacional de Investigaciones
Científicas y Tecnológicas (Conicet). Fue tal vez el último episodio de una
larga serie de hechos que revelaron la mala conciencia de las autoridades del
museo, empeñadas desde el comienzo en mantener el pasado de la institución —y el
de la ciencia— en el subsuelo, allí "donde estaban las cárceles, y donde ahora
funcionan los laboratorios".
   El trabajo de Kriscautzky,
en su esencia, no revelaba ninguna verdad desconocida para el que estuviera
dispuesto a indagar en la historia; lo que lo hacía imperdonable, tal vez, era
el modo en que exhibía ese pasado: lejos del sótano del museo, echando luz sobre
la crueldad de la mirada del fotógrafo-entomólogo, sobre las poses sugeridas a
hombres y a mujeres, sobre la búsqueda deliberada de pruebas científicas para
justificar el sometimiento del otro.
Un asunto de la
ciencia.
El Museo de La Plata es un edificio amplio, rectangular, de
135 metros de largo por 75 de ancho, con dos hemiciclos que le dan a su interior
un aspecto circular. Un sótano y tres pisos que fueron construidos en apenas
cinco años, de 1884 a 1889, siguiendo las indicaciones de Francisco Pascasio
Moreno, que dirigió personalmente el proyecto y la distribución de sus
materiales. Cuando Moreno fundó el museo, dice la leyenda, ya contaba con una
colección personal de alrededor de 1.000 cráneos y todavía no había cumplido 40
años.
   “A los pocos años de su gestión ya
tenía 3.000 cráneos. Era muy prolífico. Pero claro, como ahora tenía lugar, se
proveía del cráneo con el resto del esqueleto. O sea: descarnaban a las personas
en el museo”, dice Kriscautzky. En 1890, señala el periodista platense Daniel
Badenes, Moreno ya “se jactaba de haber formado «la serie antropológica
patagónica más importante que existe», una colección que iba «desde el hombre
testigo de la época glacial hasta el indio últimamente vencido». Más aún:
«Tenemos ya en el museo representantes vivos de las razas más inferiores (…)
Estos indígenas se ocupan de construir su material de caza, pesca y uso
doméstico mostrándonos los procedimientos empleados para vencer en la lucha por
la existencia en los rudos tiempos del comienzo de la sociabilidad
humana»”.

   Durante la etapa final
de la llamada Conquista del Desierto, en 1884, el ejército argentino arrinconó y
apresó en Junín de los Andes a los últimos caciques y a un grupo de ancianos,
mujeres y niños indígenas que aún resistían la ofensiva de los soldados.
Diezmados por los combates, el frío y el hambre, los “lanzas” y la “chusma”
tuvieron que entregarse y someterse a la desintegración cultural que les estaba
destinada. Los niños fueron separados de sus madres y entregados a distintas
familias porteñas, las mujeres ofrecidas para tareas domésticas en los hogares
de la alcurnia bonaerense, los hombres reclutados para servir en goletas de la
marina de guerra, para levantar zafras en Tucumán, o para picar adoquines en la
isla Martín García. Entre estos últimos se encontraba Modesto Inacayal, el
prestigioso cacique que había recibido a Moreno en Tecka —oeste de Chubut—
durante sus expediciones al sur Argentino.

   La versión oficial dice que Moreno nunca olvidó la
hospitalidad de Inacayal en su viaje en la década anterior, y que por eso
gestionó su traslado al Museo, para que pudiera vivir en mejores condiciones
junto a un grupo de los suyos. En 1886, cerca de una docena de representantes
elegidos de las comunidades originarias fueron llevados a vivir a los sótanos
del museo. En el grupo estaban el cacique Inacayal con su mujer; el cacique
Foyel con a su mujer y su hija Margarita; y una mujer mayor, Tafá, originaria de
Tierra del Fuego. La versión más cruda, no apta para maniqueos, dice que el plan
de Moreno estaba trazado de antemano: que no lo movía la piedad ni el afán
protector, sino el objetivo de descarnar y conservar los cuerpos de los
indígenas con fines “científicos”. En 1887, una seguidilla de muertes en el
museo inclinó las sospechas hacia el lado oscuro: el 21 de septiembre murió
Margarita, el 2 de octubre la mujer de Inacayal, el 10 fue el turno de
Tafá.

   Foyel se reivindicó como
argentino y pudo regresar a la Patagonia. Inacayal, que renegó de la
nacionalidad hasta el final, sobrevivió a su mujer un año más: siguió siendo
objeto de estudio y de exposición, y fue obligado a servir en el museo, donde
podía ver a su mujer y a los suyos detrás de las vitrinas. Ese era su destino.
Que “el Perito Moreno tenía planeado de antemano pelar los huesos de los indios
y ponerlos en el aparador” no es ninguna revelación, sostiene Marcelo Pisarro,
periodista cultural formado en antropología: “Como si se estuviera sacando el
velo a una gran conspiración. ¡Claro que fueron llevados al museo con ese
propósito! Eran las prácticas consensuadas en los círculos científicos del siglo
XIX: los restos de los primitivos se estudiaban y luego se ponían en exhibición
en la sala de Antropología Física”.

   Ahora, antes de cerrar la
visita, Carolina advierte que vamos a ver una momia, que es de las Islas
Canarias, pero que “no se van a exponer más restos sudamericanos en el museo de
La Plata”. Y también, dice, hay que tener en cuenta que “las momias son
personas”. Se perdió un poco eso, explica Carolina, cuando decimos: “Vamos a ver
a la momia”. No, no, no, dice, “vamos a ver una persona, que por un determinado
proceso, artificial, natural, se conservó su cuerpo y hoy lo puedo estudiar”.
Sí, sí, sí, hace la gente con la cabeza.
Volver. En 2006, el
Consejo Académico de la Facultad de Ciencias Naturales de la Universidad
Nacional de La Plata tomó la determinación de cerrar la sala de Antropología
Biológica y realizar un trabajo de refacción: los reclamos de distintas
comunidades originarias por la devolución de sus ancestros ya resultaban
imposibles de contener, y la polémica por la exhibición de restos humanos había
dado origen a diversas rupturas dentro de la comunidad científica del
museo.
   El primer reclamo de las comunidades originarias lo hizo en 1988 el
Centro Indio Mapuche Tehuelche de Chubut, que pidió la devolución de Inacayal.
La restitución logró hacerse efectiva en 1994, pero en 2006 un grupo de
investigadores encontró partes de sus restos (su cerebro y su cuero cabelludo),
junto a los de otras 35 personas. Entre ellos encontraron el esqueleto sin manos
y la cabellera de la mujer de Inacayal; el esqueleto y el cuero cabelludo de
Tafa; y el esqueleto, el cerebro y la cabellera de Margarita. Todos habían
muerto como cautivos del museo, y pudieron ser identificados con certeza gracias
al catálogo de la Sección Antropología del Museo de La Plata, un relevamiento
minucioso de los indígenas que vivieron en las catacumbas elaborado por Robert
Lehman Nitsche, el científico alemán que había sumado Moreno para que se hiciera
cargo de la Sección de Antropología.
   En 1906, cuando dirigía la Sección,
Lehmann Nitsche encabezó la “expedición científica” al ingenio azucarero La
Esperanza, de Jujuy, donde se registraron las fotos que dieron pie al trabajo de
Kriscautzky. “Dada la gran rapidez con que se extingue la población indígena del
continente sudamericano hay que apurarse con el estudio de sus caracteres
físicos, porque en tiempo no muy lejano se harán del todo imposible
relevamientos exactos de muchas de estas tribus”, escribió entonces Lehman
Nitsche, después de la expedición. La cita aparece en el libro Desmemoria de La
Esperanza, editado un siglo después, entre los fragmentos que representan el
pensamiento de una época.
 Algunos llaman a eso profecía autocumplida.

SUDAMERICA: Crítica al Informe de la “Comisión especial para investigar y analizar los sucesos de Bagua”





En relación con la dolorosa nota sobre la masacre de Bagua ocurrida en Junio del 2009, subimos hoy una nota sobre los resultados de la comisión que tendría que haber investigado sobre dichos sucesos, y su lamentable desempeño.

por Rodrigo Montoya Rojas, Lima
(Fuente: La Primera, CAOI – Genaro Bautista)

Luego de tres meses y tres semanas de trabajo, lo
que quedó de la “Comisión Especial para investigar y analizar los sucesos de
Bagua”, entregó su informe el 28 de diciembre de 2009. No era una Comisión
independiente del gobierno. La nombró el Ministro de Agricultura con tres
representantes del Ejecutivo: el padre
Ricardo Álvarez Lobo, Susana Pinilla Cisneros (ex ministra, antropóloga,
asesora personal del presidente de la República)
y Walter Gutiérrez Camacho; tres representantes de las Comunidades
Nativas: Pilar Mazzetti Soler, (Ex ministra), Carmen Gómez Calleja, religiosa
católica, y Jesús Manacés Valverde, indígena awajún, de la Asociación Interétnica
para el Desarrollo de la
Selva Peruana
, AIDESEP, y, finalmente, el sociólogo Manuel
Bernales Alvarado, por los gobiernos regionales.

El representante indígena Jesús Manasés, que fue nombrado Presidente de la Comisión, con el
voto unánime de todos sus miembros, y la
religiosa Carmen Gómez se negaron a firmar el Informe final, presentaron juntos
43 observaciones, y anunciaron que pronto entregarán un informe alternativo. En
su “voto singular”, el padre Ricardo Álvarez Lobo dejó constancia de su
desacuerdo entre otras cosas con lo que
el Informe dice sobre la responsabilidad del poder ejecutivo y la participación
de las fuerzas policiales y el ejército en los sucesos del 5 de junio. Walter
Gutiérrez, decano del colegio de Abogados de Lima, sólo asistió a una reunión
de la Comisión
y luego renunció. Es evidente que las discrepancias fueron mucho más
importantes que los posibles acuerdos, y que se trata de un fallido y
lamentable informe que carece de legitimidad.

[@more@]

Se cuidó muy bien el gobierno en no designar formalmente una Comisión de la Verdad. La llamó,
simplemente, “Comisión especial para investigar y analizar los sucesos de
Bagua”. Su objetivo fue: "determinar las causas y consecuencias de orden
socio-cultural, económicos, políticos y religiosos, que dieron origen a los
sucesos del 5 de junio de 2009, en la provincia de Bagua, con fines de
reconciliación” (p. 3). Dice el informe: “Esta Comisión decidió tomar en cuenta
los principios de verdad, justicia y equidad para la investigación,
independencia e imparcialidad en el trabajo, y de objetividad y exhaustividad
recomendados por la mesa uno y el relator de las Naciones Unidas. Asimismo,
concordamos que el informe final debía contener, de acuerdo a las sugerencia de
la mesa uno, la narración de los hechos ocurridos, las motivaciones de los
mismos, cómo y porqué ocurrieron, las consecuencias que acarrearon y las
recomendaciones para el Estado y la
Sociedad
para que los hechos no se repitan… Respaldamos la
preocupación por la justicia y la equidad social. Creemos en la verdad como un
valor supremo” (p. 86).

En alrededor de tres cuartas partes, el informe presenta “la metodología
del trabajo de la comisión, la situación de los pueblos amazónicos en el
contexto nacional y en el departamento de amazonas, el mundo awajún wampis, la
narración de los sucesos del 5 junio 2009, la cronología nacional y regional
antes de los sucesos de Bagua, la narración de los acontecimientos del 4 y 5 de
junio en la curva del diablo, estación 6, Bagua y Utcubamba, y la cronología
post acontecimientos hasta la formación de la comisión”. Consagran sólo 8
páginas a lo que llaman “análisis y esclarecimiento”, y 4 a sus recomendaciones. Como
anexos figuran en tres páginas el voto singular del Padre Álvarez y en 8, las
43 observaciones de Jesús Manasés y Carmen Gómez.

Luego de una atenta lectura del Informe, lo primero que salta a la vista
es su improvisación, descuido y falta de
reflexión. No hay en el Informe una bibliografía que dé cuenta de las fuentes
estudiadas. Los cuatro miembros que quedaban
pudieron haber decidido no entregar el informe porque la Comisión se desintegró de
hecho y no tuvo consenso alguno, lamentar lo ocurrido, y recomendar que otra
Comisión, de veras independiente, asuma
la responsabilidad en otras condiciones. Decenas de páginas sobre cronologías
varias e informaciones generales pueden ser
útiles cuando sostienen y nutren el análisis y fundan las conclusiones.
Lamentablemente, esto no ocurre en el caso del Informe que comento. Mencionaré
aquí un ejemplo para ilustrar lo que acabo de decir. En su sección sobre “el
mundo awajún wampis”, encontramos los textos siguientes:

“El jíbaro amazónico defiende la naturaleza. La tierra es la única
herencia que le va dejar a su linaje y ellos la seguirán conservando. Sabe que
no se debe vender la tierra porque la tierra no pertenece al hombre, el hombre
pertenece a la tierra. Uno de los propósitos del jíbaro es desarrollarse sin
alterar el medio ambiente. Busca un vivir de calidad, un mejor vivir, busca el
tajimat-pujut. Esa es la razón por la cual el amazónico maneja su bosque en
forma racional y rotativa, pensando en la nueva generación y en asegurar la
supervivencia de flora y fauna”. (Informe p.18).

“Con el tiempo el movimiento indígena amazónico ha encontrado su propia
voz y ya no necesita de intermediarios que hablen por ellos o le impongan una agenda”
(Inf. p. 22).

No es atrevido suponer que ambas citas corresponden a lo que el indígena
awajún Jesús Manasés contó o escribió
para la Comisión,
o que se trata de aportes de personas
que conocen muy bien el universo awajún, y que han entendido cabalmente la
novedad política de la emergencia indígena en Perú y otros países de América
Latina. Los textos figuran en el Informe
pero sus firmantes no los toman en cuenta en sus conclusiones. Si así hubiera sido, el Informe debería establecer
de modo transparente la primera responsabilidad del Sr. Alan García al imponer
decretos leyes que contradicen la
realidad vivida por los awajún. En repetidas oportunidades, los firmantes del
Informe dijeron que su Comisión no tuvo
el encargo de señalar responsabilidades ni hablar de culpables sino,
simplemente, de ofrecer recomendaciones para que los sucesos de Bagua no se
repitan, pero en abierta contradicción con esas declaraciones, responsabilizan
de lo ocurrido a los indígenas, a las Ongs, a parlamentarios del Partido
Nacionalista, a la Iglesia
de la región, al SUTEP, (p.79) y presentan a los indígenas como personas
débiles e influenciables.

Al gobierno le atribuyen “La
ausencia de un proceso de diálogo y una adecuada explicación e información a la
población indígena sobre el contenido de las normas y sus implicancias en
ausencia de un mecanismo y metodología de consulta de acuerdo al Convenio 169
de la OIT y la Convención Internacional
de Promoción y Protección de la Diversidad Cultural de la UNESCO”. (p. 78). Esta
falta de comunicación, como responsabilidad mayor es el pequeño ratón en el
parto de los montes que el Informe encierra.

En el informe no se dice en
ninguna parte quién o quiénes dieron la orden de reprimir y cuándo; tampoco se
pregunta por qué los jefes de la
Policía
y el Ejército presentes en Bagua el 4 de junio
decidieron reprimir pese a que los dirigentes indígenas les informaron que al
día siguiente regresarían a sus comunidades; y, quiénes y por qué decidieron
que los policías rehenes en la
Estación
de bombeo número seis de Petro Perú quedarían sin protección
mientras se producía la balacera en la
Curva
del Diablo. En
el informe hay muchos testimonios de la
ex ministra del Interior Mercedes Cabanillas y de los generales Muguruza y
Uribe dando detalles sobre lo que ella y ellos llaman “cuestiones técnicas” y
“especializadas” del operativo policial y los pequeños problemas de
comunicación que también tuvieron entre ellos para que el destacamento del
Ejército no llegase y para que abandonasen a su suerte a los policías rehenes.

Para los firmantes del Informe los únicos responsables de lo que pasó en
Bagua serían los indígenas. Los jefes policiales y militares se limitan a
repetir que cumplieron las órdenes, sin decir qué órdenes, ni quiénes las
dieron. La señora Mercedes Cabanillas, entonces ministra del Interior, está
convencida de que su responsabilidad fue sólo “política y no operativa” y que
su renuncia al puesto de ministra, junto con el gabinete del que formaba parte,
es su suficiente sacrificio personal. En otras palabras, que se juzgue sólo a los
indígenas y que quienes entre ellos y ellas resulten responsables vayan a la
cárcel. Esta es la leña que la
Comisión
agrega al fuego histórico de la violencia en el
país, en abierta contradicción con sus buenos deseos de verdad, ética, justicia
y equidad. La pretensión de subtitular el Informe “Para que nunca más vuelva a
suceder”, tratando de copiar el original argentino, es una irresponsabilidad
más.

Resulta fatal para esta “Comisión Especial para investigar y analizar los
sucesos de Bagua” una inevitable comparación con lo fue el Informe Final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación,
CVR, sobre la violencia política peruana en los años 1980-2000. Intentar
hacerlo, como era mi intención antes del leer aquel desvalido texto, supondría
atribuirle una categoría que no tiene. Una larguísima y múltiple cronología de
hechos y decretos oficiales, con un nivel analítico pobrísimo, una voluntad
para contar lo que el gobierno quiere oír, y unas recomendaciones que parecen
consejos de unas hermanitas de la caridad,
no valen la pena.

En mis textos “Con los rostros Pintados”: tercera rebelión amazónica en
Perú (agosto 2008-junio2009), 92 pp, que circula en Internet, e “Informe de la Comisión de la Verdad y Reconciliación: un
doloroso espejo del Perú”, publicado en mi libro “Elogio de Antropología”
(UNMSM, 2005), se encuentran otros argumentos que pueden ser útiles para
entender mejor lo ocurrido en Bagua y lo que debe ser una Comisión en serio.