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Significado de Otorongo Wasi

Emblema representativo de Otorongo Wasi

Otorongo

Otorongo

Otorongo Wasi es una voz quechua que, en español, representa las palabras Felino, Jaguar y casa.

Sin embargo la traducción es un poco más compleja que «La casa del Jaguar», ya que el vocablo quechua Otorongo hace referencia a una tradición y a una sacralidad específica propia de las culturas Andinas y Amazónicas.

Tal es así que se suele hablar en antropología del denominado «complejo Felínico» haciendo referencia al Otorongo, en nuestro país haciendo referencia a las representaciones de la denominada «cultura Aguada».

Se hace referencia entonces a un felino mágico, mítico relacionado con el mundo nocturnal (o el Punchao matinal), el mundo del éxtasis visionario propio del Shamanismo sudamericano.

Los ojos del jaguar brillan en la noche como la representación de «aquel que ve aún en la oscuridad», «que ve lo que no se ve», desvelando las sombras, es un depredador, un cazador que cuida la entrada al mundo mágico, al cual el iniciado pretende penetrar.

Una vez en tránsito el jaguar empieza a metamorfosearse, ya sea tornándose antropomorfo o bien transformándose en una criatura sin precedentes semejante a un «dragón» (estas representaciones felínicas y ofídicas de la cultura Aguada le valieron la denominación de «cultura Draconiana»).

Este nuevo Otorongo resultante sobresale por sus enormes colmillos (wajsa), sus garras (Sillu) y su «gancho» (Wayuy).

Las garras de este felino mítico son las que abren las puertas que separan este mundo, del mundo del mundo de las deidades tutelares. Con sus garras y sus colmillos desgarra la carne del iniciado, y con su «gancho», engancha el «espíritu» la «esencia» para transportarla a otro lugar.

Una vez allí, se transforma en guía, y suele tomar forma antropomorfa, es el mundo de los «elementos» y sus representaciones, es el mundo de la denominada, «deidad de las manos Vacías» o la del «sacrificador».

El jaguar es entonces un tótem, un protector en el mundo de todos los días, es un maestro por derecho propio.

En su aspecto más abstracto es la representación de lo insondable, de la voluntad del iniciado por trascender su experiencia terrenal, es lo «innombrable», es solo el ojo que todo lo ve, es la representación de una sacralidad profunda, un principio rector que todo lo inunda.

Siempre esta allí, aunque raras veces se deja ver.

De él solo podemos encontrar sus huellas.

El iniciado entonces recorre el camino, siguiendo las huellas del Otorongo, del cual poco a poco va aprendiendo en virtud de sus capacidades.

Por ello cuando mencionamos «la casa del Otorongo», no hacemos referencia a un lugar físico específico, sino a un lugar dentro de cada hombre o mujer, donde el Otorongo habita y desde donde escuchamos su rugido, como recuerdos que pugnan por hacerse conscientes en medio de la confusión de pensamientos.

 

Otorongos
Kero

 

El motivo específico que elegimos fue una representación del felino incisa en un vaso keriforme, posiblemente encontrado en las serranía de Ambato, y que se encuentra actualmente en la colección de Quiroga.

Se trata de una representación particular ya que es solo la mitad de la misma, donde se ven dos felinos con collar amarrados a una especie de lanza o bastón (Tauna), en actitud de querer liberarse de la misma, siendo quizá una de las más bellas representaciones de la cultura Aguada en cuanto al tema del Otorongo.

Otras representaciones similares se encuentran en la cultura Huari (Bolivia).
ChakanaEl fondo esta conformado por la «Chakana » (escalera) o cruz andina, para los Aymaras representa la constelación de la » cruz del sur «, en color verde, propio de las Plantas Maestras relacionadas al ciclo felínico nocturnal.

La Chakana es quizá el «símbolo mitográfico más antiguo y característico de la cosmovisión andina, Data de más de 3500 años atrás, ya que es rastreable en la cultura Chavín (y tal vez antes) en el Perú arcaico»*.

Es una de las representaciones simbólicas más comunes del arte cerámico y arqueológico de nuestro país, tanto así que lo encontramos en diferentes representaciones en la Patagonia, como en las culturas pampas, (guarda pampa).

 

Asimismo, para el diseño del presente sitio hemos elegido los colores asociados con las vasijas y cerámica de las culturas del NOA (Noroeste argentino), acompañados por el verde tan asociado a las Plantas Maestras con las que trabajamos, y el color dorado del maíz, grano sagrado para no pocas culturas de nuestro continente.

Acerca del vocablo Otorongo

En varias oportunidades nos hemos encontrado con personas que, con la mejor de las voluntades, nos llamaron la atención acerca de lo que, en principio, consideraban un error.

“La palabra Otorongo -nos decían- no es Quechua. La palabra quechua que define al Jaguar es Uturunku!

Uturunku: s.(zoo) significa jaguar, tigre sudamericano, tigre; (ECU: también oso)
(diccionario quechua online)

 

Tampoco faltó quien nos dijera que “otorongo” solo se trataba de una castellanización, que bien pudiera ser efecto del proceso de mestizaje.

Fue a partir de estos comentarios que nos pareció interesante escribir algunas apreciaciones al respecto.

Si bien la palabra uturunku es de uso común en la parte costeña del Perú, en la selva (sobre todo en la Amazonía Peruana) encontramos diferencias: allí se escucha con asiduidad el vocablo otorongo, que refiere a un felino de gran tamaño, de allí su identificación con el Jaguar.

También se escuchan otras dos versiones: Uturunko (Runa Uturunko en referencia a la persona capaz de metamorfosearse en Jaguar) y Oturunko.

Es interesante notar que entre la costa y la selva hay marcadas diferencias y que es precisamente en esta última donde el Jaguar se encuentra con mayor facilidad.

¿Por qué entonces esta aparente confusión de palabras similares pero no iguales?
Posiblemente porque en la costa se nomina al animal (ZOO), en cambio en la selva se nombra un poder, una Sacralidad.

Por ello convenimos en que Uturunku NO es Otorongo:
Uno es un animal de la selva de costumbre principalmente nocturnas, el segundo es un ser que vive en el mundo de los poderes de la naturaleza (númen). Es un maestro que entra en contacto con los hombres, una criatura fantástica que siempre esta cambiando de formas y que incluye otros seres en esta combinación.

uturunko

uturunko

Chavines, Chimúes, Moches, Quechuas y otras culturas nos presentaron a este gran felino que como un camaleón cósmico es capaz de tomar diferentes formas, de fauces dentadas y abiertas.

Quizá es Chan Chan (la de barro), la que nos presenta o introduce al Otorongo en sus frisos y altorrelieves.
Muchos autores ven en esta costumbre una representación del Sol, como el caso particular del sol de la mañana o Punchao.

Interesante es pensar que ya en Chavín de Huántar la representación de Jaguar y su antopomorfización aparecen asociados al cactus de San pedro (Trichocereus Pachanoi).

Esta asociación con felino sacral perduró en su viaje hacia el sur, hasta alcanzar un apogeo quizá en nuestra cultura Aguada (en lo que hoy es Argentina).

Sobran pruebas arqueológicas de la estrecha relación entre esta figura emblemática y las experiencias con Plantas Sagradas, ya sean el consabido San pedro, la Wachuma, o -como en el caso de la cultura Aguada- el Cebil.

Por otro lado en la selva peruano-amazónica algunas etnías así como Ayahuaskeros mestizos conservan Ïcaros, (cantos tradicionales que acompañan la velada de Ayahuaska) cuya datación se pierde largamente en el tiempo, donde aparece la palabra Otorongo en reiteradas oportunidades.

Si bien es la gran Anaconda el tótem animal por excelencia del Ayahuaska, el Jaguar también participa de su iconografía visionaria.uturunko

El Otorongo es entonces lo que para nosotros representa esta sacralidad, que tiene un representante concreto en el mundo de los hombres, este es: el jaguar.

A la manera del Dragón chino, es sin dudas un ser mitológico.

Los largos años de trabajo junto a estos vegetales sagrados nos han permitido formarnos algunas opiniones que, aunque posiblemente poco ortodoxas o poco académicas (sería bueno preguntarse cuantos académicos pasaron por este tipo de experiencias), son partes de vivencias subjetivas de inestimable valor a la hora de entender algunas de estas cuestiones.

Es por esto que Otorongo Wasi se refiere a la casa, cubil o lugar donde este fantástico ser descansa y nos deja sus enseñanzas, aunque más no sea por un pequeño momento.

El jaguar como divinidad en el arte prehispánico

Obsesión por el felino en la cultura de la Aguada

por Ximena González Eliçabe
Disco de Bronce Aguada
Disco de bronce – Aguada
600-1000 D.C

La presencia del felino en las culturas prehispánicas es evidente y la encontramos en la mayoría de las manifestaciones culturales como: tejidos, cerámicas, trabajos en metal, y líticos. Así como también la encontramos en la continuidad cultural de muchos pueblos y comunidades.

En el aspecto religioso el felino jugó un papel importantísimo. Es indiscutible que no se trata de simples formas decorativas. Ellas debieron tener un valor simbólico y religioso definido. La figura felínica constituye para las culturas andinas una verdadera ‘obsesión felínica».

El felino o sus atributos se asocian a imágenes humanas, a veces de guerreros. Es muy probable que el culto felínico estuviese íntimamente asociado o en relación con las prácticas bélicas.

En algunos casos el felino completamente desnaturalizado, adopta una forma casi ofídica y se lo reconoce solo por las garras y las manchas características.

Las variaciones que presenta la figura felínica esencial se relacionan a las diversas características culturales regionales y los modos de representar o expresar ideas y cambios sutiles en el transcurso del tiempo.

Es importante preguntarnos por que ciertos animales o plantas fueron seleccionados como motivos esenciales de diseño en el arte precolombino. ¿Por qué es que carnívoros como los felinos, el águila, la serpiente, el cocodrilo son temas opuestos a los herbívoros? ¿Por qué ciertas partes del cuerpo como la cabeza, el hocico, los incisos y las garras aparecen tan temprano y con tanta frecuencia en el arte andino? `¿Qué significación cognoscitiva esencial tienen estas partes del cuerpo en la mente del hombre?

Chiriguanos
Grupo de Keremba – Yaguareté – Avá, Chiriguanos.
Ddibujo de Globus

Es de interés notar que este proceso de selección esta representado con mayor intensidad en las culturas formativas (arcaicas) regionales a lo largo de los Andes y áreas periféricas. Nos referimos con esto a culturas regionales de Valdivia, Machalil ia, v Chorera en Ecuador, Chavín en Perú, San Agustín en Colombia, Chiripa en Bolivia, San Pedro de Atacama I y II en Chile, Aguada, Ciénaga y Condorhuasi en Argentina. Quizás de mayor interés todavía es que ese proceso tuvo lugar en contextos socioculturales específicos, sea este el medio ambiente de la selva tropical o el área andina que había tenido contacto con grupos selváticos tropicales.

Para intentar interpretar el símbolo del jaguar es importante, no solo dar paso a la estructura de la relación de un grupo con su medio ambiente natural, sino que es necesario poner énfasis en el aparente conocimiento que este tenia de la conducta animal y cómo y con qué propósito utilizó el hombre este conocimiento.

¿Qué le ocurrió al conocimiento de la conducta animal acumulado por milenios por el hombre cuando la organización social, económica, espacial de esta sufrió el cambio del cazador a campesino sedentario?

¿Cómo pudo haberse transferido o utilizado este conocimiento en la subsecuente fase horticultor o agricultor? ¿Qué ocurrió con la «proyección cognoscitiva» que el tenia cuando pasó del estado de los movimientos temporales recurrentes en los campos del cazador-recolector a la preocupación por (1) un incremento en número y densidad de población humana en un línea determinada; (2) los derechos de acceso a los recursos mas restringidos; (3) los exclusivos derechos de la tierra; (4) la necesidad de permanecer sedentario para proteger las inversiones de tiempo y (5) un esfuerzo en los terrenos cultivados?

artesanía Máscara Chané
Artesanía Máscara Chané
tradicional – Salta

A lo que estamos haciendo referencia aquí es al hecho de que hemos estado tan obnubilados tratando las formas animales como fuentes potenciales de recursos económicos y hemos descuidado considerar la idea de que estos animales pueden haber sido elementos didácticos de la observación para el hombre, con el propósito de relacionar, organizar y simbolizar sus propias experiencias sociales

El hombre imitó o mimetizó ciertas características de la conducta espacial y social de este animal tal como pudo haber imitado o tomado en préstamo ciertos rasgos culturales de otros grupos sociales humanos para dispersarse mejor en su exploración de recursos regionales y en sus relaciones socio-políticas y económicas en otros grupos humanos.

Por ejemplo, entre los animales la posesión del espacio y la manutención de la prevención de una invasión de otros se combinan en iniciativa y ascendencia. Así, la orientación requiere la posición de los individuos y estabiliza el establecimiento de territorios. Un gran numero de estudios demuestra que el comportamiento territorial es fundamental para establecer relaciones y para mantener la estabilidad del grupo, tanto interna como externamente.

Las acciones sucesivas de agresión, miedo, búsqueda de protección y agresión renovada pueden leerse claramente en los movimientos expresivos, sobre todo en las diferentes posiciones del cuerpo y de los músculos faciales del hocico Ej: posición perfil facial asociada a subordinación y retirada) Así las representaciones felínicas en los periodos formativos fueron probablemente un mecanismo para proporcionar una continua corriente de información para activar y mantener un sistema de orden espacial y de dispersión entre grupos de asentamientos.

Felino Aguada
Felino domesticado
esgrafiado – Aguada

Otro aspecto a considerar es la intrínseca relación de las representaciones felínicas con la persona del «chamán», quien manifestaba una gran parte del conocimiento sobre la conducta del jaguar a través del uso de alucinógenos y visiones. Parece haber sido el chamán quien mantenía continuos contactos con grupos selváticos recibiendo enseñanzas de cómo manejar el conocimiento recibido a través de averiguaciones por medio de visiones o viajes periódicos a la selva.

Fundamentalmente lo que implicamos aquí es el símbolo del jaguar y el continuo mantenimiento del conocimiento sobre este animal por medio de contactos selváticos y el uso de alucinógenos fue posiblemente un mecanismo para reactivar y modificar el ordenamiento de la organización social espacial.
En las provincias de Salta, Catamarca y La Rioja, el jaguar es conocido en la creencia popular de los lugareños como el tigre-uturuncu.

El pueblo cree que muchos de los tigres (uturuncos) son hombres transformados, y para ellos tienen algo de non sancto quienes los cazan.

Cuenta el Inca Garcilaso que el culto del felino fue anterior a los Incas quienes «se dejaban matar» por el tigre cuando lo encontraban y en general no lo cazaban.

Felino Aguada
Felino esgrafiado – Aguada

Ambrosetti, quien ha escrito acerca de la leyenda del «indio Tigre» en la región guaraní, dice que se repiten las mismas creencias sobre la metamorfosis de los hombres felinos. Es común en esa región oír hablar de los Yaguaretés-Avás, creyéndose que son indios viejos bautizados que de noche se vuelven tigres a fin de comer gente. La transformación de hombre en tigre, según cuentan lugareños de Catamarca y la zona Calchaquí, se obtiene revolcándose sobre su cuero, con ciertas ceremonias, invocando al felino; también untándose con grasa del felino.

Venerado por su poder, en la cultura conocida como Aguada se evidenció la obsesión por el felino en numerosos objetos de uso ritual, como cerámica, discos y hachas de bronce, telas, tallas de piedra y madera, morteros, tabletas para cebil y pipas.

En cierto sentido intentamos demostrar que los artistas prehispánicos tenían un profundo conocimiento de la conducta del jaguar y expresaron y relacionaron simbólicamente la experiencia de los animales con la suya propia.

Bibliografía:

  • Alberto Rex González: La Cultura de la Aguada del NO Argentino .Revista del Instituto dc Antropología – 1966
  • Tom Dillehay y Peter Kanlicke: Aproximación metodológica: El Comportamiento del Jaguar y la Organización Socio-Espacial Humana – Redacciones de la Sociedad Argentina de antropología – 1984
  • Adán Quiroga – Folklore Calchaquí
  • Museo Arqueológico Ambato – La Falda, Córdoba

 

Réplica a la nota «NARCOTERAPIA»

A continuación transcribo la breve réplica que enviamos a la Revista Veintitrés, con motivo de la nota que publicaron en su número 476 del 10/8/07.

Para leer el texto de la entrevista, y compararlo con el texto publicado en la revista, consulte la nota de Juan Acevedo Peinado «Acerca de la Narcoterapia», haciendo clic aquí.

Esperamos que publiquen la breve aclaración en el próximo número!

Estimado Diego Rojas:

Te escribe Omar Merodio Ordóñez. Coincido con Juan Acevedo en la sorpresa que a todos nos produjo semejante título para la nota «Narcoterapia» (ni que hablar del subtítulo).

Realmente hasta podría considerarse ofensivo, siendo tan distante la orientación e intención que ponemos quienes trabajamos en esto.

Como ya sabrás, nosotros no trabajamos con narcóticos, ni drogas (como también podrían considerarse el alcohol, el chocolate, el tabaco, el azúcar, o las aspirinas que compramos en la farmacia).

Quienes trabajan con esas sustancias se denominan Psiquiatras, Farmacéuticos, o Médicos.

Nosotros trabajamos con Plantas Medicinales, más específicamente con Plantas Maestras.

Que entre los compuestos de estas Plantas pueda aislarse algo que suena llamativo denominar «drogas» (como también ocurre con el mate, por ejemplo) no es la cuestión central, pues de lo contrario también podría considerarse Narcoterapeuta al que trabaja en una herboristería y recomienda tal o cual infusión para cierta dolencia.

Tampoco la cuestión central es que estas Plantas «alteren» la percepción habitual de la realidad, pues esto también ocurre -por ejemplo- con el alcohol…

Para nosotros, la cuestión central radica en la continuación de una tradición milenaria (no «una moda») de los Pueblos Originarios de este continente, que tiene efectos terapéuticos concretos.

Entonces, creo que -aunque la nota me parece bastante buena- el título realmente tergiversa el tema, y aunque no haya sido tu elección desmerece notablemente la calidad de la información que se presenta.

Adicionalmente hay un error de transcripción en algo de lo que dice Juan; error por el cual ponen en su boca palabras contradictorias e inentendibles (al final de la pag.67/ ppio. de la 68):

«Las visiones [que producen estas Plantas] señalan el origen de algunos de nuestros problemas más íntimos, se produce un diagnóstico que podemos entender. (*) Con las plantas maestras eso no ocurre ya que no podemos mentirnos a nosotros mismos. La experiencia transmite esa certeza».

Como se puede ver, este párrafo suena totalmente incoherente. Omitieron una frase en el lugar donde coloqué un asterisco que decía algo así como

«a un psicólogo se le puede mentir u ocultar información, pero…» (con las plantas maestras eso no ocurre ya que no podemos mentirnos a nosotros mismos).

Por último, les corrijo: Juan Acevedo Peinado NO es psicoanalista, pues esa es la denominación para los que ejercen el Psicoanálisis. Quienes no tienen esta orientación son psicólogos [clínicos], o bien psicoterapeutas.

Si bien hay otras cuestiones sobre las cuales hicimos mucho hincapié durante la entrevista y en la publicación se dan a entender exactamente al revés*, tampoco queremos entrar en tanto detalle…

Les pedimos encarecidamente que sean tan amables de concedernos nuestro derecho a réplica (o -como mínimo- informen las correcciones de los errores que han publicado), pues creemos que es importante tanto para los lectores como para nosotros.

Muchísimas gracias.

Sonkoymanta,


Omar E. Merodio,
y demás integrantes del

Comunitario OtorongoWasi

 

* algunos de estos «detalles» son:

En la página 68 ponen en boca de Pablo, un allegado muy querido por nosotros, la siguiente frase: «Me analizo con un terapeuta y también asisto al consultorio de Juan Acevedo Peinado». Dudamos de que estas hayan sido sus palabras, pues la sesiones con Plantas Maestras nunca se realizan en un consultorio.

Bien podría interpretarse que se acude al consultorio de Juan y en medio de una sesión de terapia se utilizan Plantas Maestras, lo cual efectivamente sería «narcoterapia», pero no ocurre!

Si remarcamos estas cosas es porque tenemos un ENORME amor y respeto por las Plantas Maestro, lo cual -a nuestro modo de ver- implica inexorablemente respeto por el marco ceremonial /tradicional de trabajo.

Durante la entrevista, hicimos especial hincapié en que la faceta de psicólogo clínico y la de «plantero» son dos cosas bien distintas, al menos en el caso de nuestro comunitario. Esto quedó incluso registrado en nuestra grabación de audio.

  • Por un lado, la mayor parte de los pacientes de Juan no tienen conocimiento de sus otros ámbitos de acción. Simplemente porque hacen una psicoterapia no relacionada con el mundo de las Plantas Maestras.
  • Por otro lado, muchas de las personas que atraviesan las sesiones con Plantas Maestras no realizan ningún tipo de psicoterapia…
  • Hay, por último, un porcentaje de personas que -tras atravesar la experiencia- descubren o enfrentan contenidos que luego deciden llevar al tratamiento psicoterapéutico tradicional.

Y para finalizar, tras haber hablado tan extensamente sobre estas tradiciones milenarias, no podemos considerar menos que desopilante la ocurrente frase publicada «pioneros de la nueva moda«! Sin palabras.

Plantas Maestras, la mirada interior

Reflexión acerca de cómo un Psicólogo clínico se adentró en el océano interior como «Psiconauta» a través de un camino de conocimiento relacionado con las denominadas «Plantas Maestras»

Un poco de historia

Increíblemente nadie parecía estar al tanto de tales temas en el ámbito académico.El universo de las denominadas «Plantas Maestras» era para mi algo ciertamente lejano, si bien el tema siempre me había fascinado, ya en los años de estudiante los denominados por aquellos días Estados Alterados de Conciencia planteaban inquietud y desafíos futuros.

Sin embargo mi desarrollo como psicólogo siempre estuvo inspirado, si así puede decirse, por la fascinación que me producía lo extraño, ajeno y por momentos increíble que parecía ese mundo que se abría ante mí, los profundos contenidos del psiquismo y el espíritu humano.

Es cierto que desde mi juventud me atrajeron temas fronterizos, como los Ovnis (con los cuales vería más adelante cuan relacionados estaban con estos temas) o los misterios de las antiguas civilizaciones, especialmente las Americanas.

 

Juan Acevedo junto a Stan Groff en su visita a Bs. As. de 1995

Juan Acevedo junto a Stan Groff en su visita a Bs. As. de 1995

De alguna manera habitaba en mí un cierto espíritu «renacentista», no concebía la idea de que la psicología por si misma pudiese darme las respuestas que estaba buscando y mucho menos las que buscaban las personas que se acercaron a mí desde aquellos días al presente.
El mundo de la ciencia era encantadoramente confortable, y en el solía refugiarme de una cantidad de temas que desde mi niñez merodeaban cerca de mi, todo en su lugar, acomodado, placientemente apacible, confiable, pero fueron los desarrollos de la física quántica y la holografía las que devinieron en una verdadera vorágine de ideas novedosas.Por aquellos días el denominado «Paradigma emergente de la ciencia» nos tenía ciertamente ocupados, a mi y a un increíble grupo de personas rosarinas, profesionales en diferentes áreas del conocimiento.

Fue una época en la que cientos de ideas tomaron forma, y muchas de las cuales aún continuo trabajando.

Por esos días nos visitaba uno de los padres de la denominada «Psicología Transpersonal» el Dr. Stan Groff, a quien tuve la oportunidad de conocer y platicar con él sobre ciertos aspectos de sus ideas, y comentarle alguna de las mías, las cuales le parecieron ciertamente interesantes, fue un encuentro revelador.

La asociación Transpersonal había tenido por aquel tiempo un encuentro en Manaus, Brasil, donde el tema central había sido «las tecnologías arcaicas del éxtasis» y uno de los temas centrales habían sido las Plantas Maestras.

El «momento oportuno»

A diferencia de otros exploradores de la conciencia que he conocido mi experiencia fue un tanto diferente, nunca tuve que salir del país para encontrarme con estos misterios, no tuve que viajar a ignotas selvas ni hacer malabares para conocer a los avezados vegetalistas conocedores de misterios milenarios.

Reza cierta frase que «cuando el discípulo está preparado, el maestro entra en escena…», y así fue como sucedió con las Plantas Maestras, sencillamente llegaron hasta mi.

Fue una extraña mezcla de intuiciones y dejarme llevar por una convicción o fuerza interior que guió con gran seguridad mis pasos y manifestó una cierta cantidad de eventos que no dejé pasar de lado, algo así como estar en el momento oportuno, en el sitio correcto con las personas acertadas.

Es maravilloso recordar parte de aquello, ahora a más de 10 años de distancia.

Comenzamos con un grupo de profesionales en salud interesados en el tema, algunos de ellos todavía se encuentran trabajando en cuestiones afines, y casi sin quererlo nos encontramos dándole forma a algo, iniciando una página nueva, en la cual mucho se ha escrito desde entonces!

Éramos varios que sincrónicamente abrimos, al mismo tiempo y en forma relacionada, la puerta para que estos temas llegaran a gran cantidad de personas que como yo estábamos sinceramente interesados en estas búsquedas y descubrimientos.

Hoy siento que muchos de nosotros no nos dimos cuenta en forma consciente de la magnitud del suceso.
Y esta es una parte de la historia sobre estos temas en nuestro país que la mayoría de las personas desconoce y de la cual casi nadie, que conozca o tenga conocimiento ha escrito.

El "Kairos" de la ola es como para los surfistas el ejemplo de "momento oportuno"

El «Kairos» de la ola es como para los surfistas el ejemplo de «momento oportuno»

Lo cierto es que empecé un camino, que de alguna forma ya era parte mía desde el momento en que nací, hoy puedo decirlo de forma abierta y humildemente sencilla, mi padre fue y es un sanador innato, con una línea matrilineal de conocimiento, originada en una etnía de la mesopotamia argentina, a la cual no quise reconocer ni en mi infancia ni en mi adolescencia.

El camino había empezado años antes, en mi adolescencia, pero de alguna forma no había sido consciente plenamente de ello, fue en mi juventud donde empecé a percatarme con mayor claridad, tal es así que en medio de estos aprendizajes devine en una especie de especialista sobre un lugar que guardo profundamente en mi corazón, Capilla del Monte, aunque yo hubiese estado allí con otros fines completamente diferentes a los que muchos creen que me dedique y por los cuales no pocos me conocen.

La vida en la sierra y el monte, con períodos variables pero continuos, que iban de un sencillo fin de semana a cuatro meses de permanencia durante casi largos 9 años, dio sus frutos.
El aislamiento y la vida naturalmente franca moldearon la que sería mi forma de trabajo, la cual conservo hasta la fecha.

El camino de las «Mamaicunas»

Mariana I. Gonzalez en Ischigualasto

Mariana I. Gonzalez en Ischigualasto

En medio de semejante periplo contraje matrimonio con quien es mi compañera, una pareja, compenetrada en el día a día con el trabajo de lo que denomino como «El camino de las Mamaicunas».

Antes de hablar abiertamente de este camino, lo cual nunca antes he hecho, me siento en la obligación de aclarar que fui partícipe de dos tipos de conocimientos y entrenamientos, por un lado una cantidad de experiencias que fueron acumulándose con el pasar de los años, de los cuales como dije anteriormente no fui completamente consciente, y por otro lado por una férrea formación académica que devino en una profesión.

De una forma u otra ambas están profundamente interconectadas e interrelacionadas, solo que una pertenece a un ámbito más bien personal, y la otra a mi trabajo diario, comunitario y social.

Esta extraña mezcla devino en lo que suelo llamar «arte de la traducción», dado que el entrenamiento académico me ha permitido dar forma y no pocas veces sentido (traducción) a muchas situaciones que de otra forma solo hubiesen quedado en el terreno de lo mágico o lo inciertamente paranormal.

Hoy solo pienso en un sentido de Naturaleza ampliado, que desde la psicología, la antropología, la historia o ciertas áreas de la novedosa física de partículas o la astrofísica me permiten instaurar un cuadro por isomorfismo de algunas cuestiones.

De hecho mi trabajo diario esta centrado en la psicología clínica, sin que por ello la «otra mirada» quede anulada o alejada, simplemente conviven en una sutil armonía.

Actualmente mi interés se encuentra centrado en el área de los estados «alternativos» de conciencia, (he preferido la palabra «alternativo» o complementario, a los anteriores, «alterado», «No ordinario» o «ampliado» dado que los mismos remiten a particularidades específicas, las cuales seguramente tocaremos en otra oportunidad) y su implicancia como sistema terapéutico de trabajo.

Por otro lado y casi sin darme cuenta de ello me he sumado y dado forma a un área que resulta novedosa, la Etnopsicología, el estudio, investigación y recolección de formas y técnicas de trabajo psicológico de etnías y culturas, actuales y ancestrales, no basadas en la cultura occidental.

Conocemos áreas de trabajo reconocidas como la Etnobotánica, la Etnofarmacología o la Etnosiquiatría, pero no he visto o escuchado a otros hablar de la Etnopsicología, algo increíblemente extraño ya que las demás apuntan directamente a ella, la forma en que los pueblos ancestrales modificaron su percepción de la «realidad», modificando su conciencia mediante métodos diversos con fines precisos, muchos de ellos resultantes en nuestra actual visión de lo que denominamos como práctica terapéutica.

De alguna forma los psicólogos somos los descendientes directos de los denominados «Shamanes», algo a medio camino entre lo espiritual y lo corporal.

Trabajar con las tecnologías ancestrales de lo sagrado, así como con los modernos desarrollos de la tecnología que de una forma u otra también nos acercan a esas regiones numinosas del alma humana, es mi actual desafío.

¿Qué es «El camino de las Mamaicunas»?

Es ante todo un descubrimiento para mi propia persona encontrarme escribiendo sobre esto, pero a que negarlo, es con lo que me he encontrado y sería necio de mi parte negarlo.

Las «Plantas Sagradas o Maestras» parecen tener motivaciones propias y no pocas veces precisas.

Sutil, pero permanentemente, el contacto con las mismas parece dar forma a un corpus de conocimientos y prácticas orientado a restaurar la casi perdida relación con lo Sagrado que los occidentales parecemos padecer.

Y es este padecimiento el que no pocas veces enferma.

Sobre el comienzo de un nuevo milenio traen a nosotros el recuerdo de una promesa olvidada, la posibilidad de abrirnos a una alternativa de cambio, para lo cual es menester entender que los seres humanos somos más que la suma de nuestras partes. Que ya no alcanza con entendernos como un conjunto tripartito entre mente, espíritu y cuerpo, sino como algo mayor, donde cada parte re significa a la otra.

Parecen recordarnos que por derecho propio somos «Viajeros», capaces de adentrarnos en nuevos territorios.

La juventud de una forma u otra, no pocas veces equivocada, parece haberlo entendido, aunque el sentido no es claro ni mucho menos preciso y lo que podría devenir en una búsqueda sincera suele transformarse en un vacío insondable.

Las Mamaicunas o ñustas (así denominan a las diferentes Plantas Maestras quienes participan de este conocimiento) son herramientas, de inestimable valor, con un potencial transformador nunca antes contemplado, capaces de traer a nuestra realidad la posibilidad del cambio, de la apertura a formas diferentes de concebir nuestras vidas, de sentir nuestra participación en la creación, de proyectarnos a un futuro posible.

Las Mamaicunas parecen querer continuar, avanzar en el tiempo, desde nuestro remoto pasado a nuestro incierto futuro, participando de nuestra transformación, asistiéndonos en este momento de nuestra historia como especie.

Nos recuerdan que la conciencia es un fenómeno más complejo de lo que tan siquiera imaginamos y posiblemente extendido a otras formas de vida y reinos que nos rodean a diario.

Parecen darnos pautas para entender que otras realidades son posibles, quizá no fuera de nosotros, pero si dentro de nuestro ser.

Lugares "arcaicos" como el "Valle de la Luna son sitios de gran inspiración

Lugares «arcaicos» como el «Valle de la Luna son sitios de gran inspiración

La palabra «psiconauta» toma entonces un valor novedoso, un explorador de las ignotas regiones de nuestro psiquismo, del profundo espacio que se despliega en nuestro interior.

En esos lugares arcaicos se despliegan una invaluable cantidad de sentidos y respuestas a incógnitas de nuestras vidas.

Símbolos que nos permiten entender muchos de nuestros padecimientos y no pocas veces las respuestas adecuadas para sanarlos.

De allí su imponderable valor terapéutico.

Trabajar con ellas implica un férreo entrenamiento, una condición tanto mental y espiritual, como así corporal.

Preguntas

Muchos me preguntan si las Mamaicunas son para todas las personas, ante lo que me encantaría responder que si, sin embargo estaría faltando a la verdad.

No todos podemos enfrentarnos a estas realidades sin consecuencias.

Ellas suelen marcar un antes y un después en la vida de algunas personas, sobre todo aquellas que están profundamente compenetradas en atravesar la experiencia.

Aún así hay quienes no están psicológica o clínicamente aptos para estas empresas.

Suelo compararlo con un ejemplo, aunque me encantaría escalar el Everest, difícilmente estoy en condiciones de hacerlo, so pena de que mi propia vida se vaya en ello.

También suelen preguntarme si se trata de un camino espiritual, si dijese que sí la respuesta sería engañosa, es en realidad un camino de «ACCIÓN», para el cual debemos estar preparados, son herramientas, compañeras inestimables, pero es a nosotros a quienes nos corresponde la tarea de transformarnos.

Prefiero pensar que es un camino de conocimiento, y ante ello deviene la posibilidad de transformación, dependiendo de lo que cada uno hagamos con ese conocimiento.

Taller vivencial con las Mamaicunas en Tandil 2004

Taller vivencial con las Mamaicunas en Tandil 2004

Otra pregunta que suele aparecer es si se trata de un grupo de personas que se reúne a «drogarse» (en el sentido peyorativo de la palabra), y la respuesta es un NO rotundo, a veces aliento a algunas personas a que busquen otras vías más sencillas y hasta económicas si es esto lo que están buscando, un «trip» o simplemente un «viaje».Otros preguntan si este camino necesita una iniciación particular para pertenecer a el, ante lo cual respondo que no, lo que si hace falta es un «llamado», las personas que se acercan a este camino no son multitudes, son solo aquellos que de una forma u otra han escuchado en sus corazones ese llamado ancestral, que resuena casi musicalmente en algún lugar de nuestro ser.

Mucha gente de la denominada «NEW AGE» suele acercarse diciéndome que es justamente lo que ellos buscaron durante mucho tiempo y no pudieron hallar, sin embargo suelo decirles que pertenecemos a un grupo de «OLD AGE», a una vieja era que se re significa en nuestros días.

El trabajo con las Mamaicunas es una coparticipación, personalmente, como las personas con quienes trabajo, solo somos al igual que el resto, partícipes, actores secundarios, o simplemente actores, ya que el guión de las sesiones y ceremonias lo escriben ellas.

Solo las ayudamos a realizar su tarea.

Las ceremonias o sesiones, pueden ser «veladas» nocturnas, donde trabajamos con nosotros, con nuestras cuestiones, nuestra historia, al reparo de la oscuridad de la noche, o encuentros a plena luz del día donde participamos de la maravilla de la creación toda.

Como todo ciclo unos van acompañados de los otros, pero el proceso incluye como debe ser, a los opuestos complementarios, noche y día son parte de un todo mayor.

Las ceremonias van acompañadas de un amoroso trabajo, en el cual los sonidos, la música y prácticas ancestrales, como el uso del tabaco de forma ceremonial, ritmos y voces se hacen presentes en un círculo que nos contiene y protege.

Son ecos del pasado en un presente venturoso.

De alguna manera que no alcanzo a explicarme los que trabajamos en ello somos los depositarios, quizá inmerecidos, de un conocimiento que se remonta más allá de 8000 años, posiblemente al origen del hombre como especie.

A veces la responsabilidad suele pesar, pero la mayoría de las veces es un verdadero placer participar de esta maravilla, tanto como persona, como profesional de la salud.

Un camino, muchos caminos

De hecho el camino de las Mamaicunas no queda solo circunscrito al trabajo específico de la ingesta ritual de las mismas, sino que hay una variada gama de procedimientos y trabajos que se complementan, como la cabaña de sudación o los talleres de música evocativa, el trabajo corporal, los peregrinajes a lugares sagrados o el sencillo encuentro para el festejo de los ciclos de la naturaleza.

Si alguien me preguntase entonces, ¿Qué es el camino de las mamaicunas exactamente? No podría responderle con meras palabras, es ante todo una EXPERIENCIA.

En nuestro país son todavía pocos aquellos que trabajan responsablemente en esta área, quizá por desconocimiento o por una histórica susceptibilidad a este tipo de cuestiones, pero es importante destacar que nada tiene que ver con credos, religiones o culturas, solo necesitamos sabernos humanos para participar de ello.

A veces escucho noticias de personas que aún con buena intención se adentran en estos terrenos irresponsablemente, ante ello solo puedo decir que por experiencia comprendo ahora lo importante de la guía en estos menesteres, ya que solos o mal acompañados podemos terminar perdidos irremediablemente en lugares desconocidos de nosotros mismos.

Por otro lado tengo la infinita alegría de conocer gente que se a dedicado responsablemente a estas búsquedas, tanto personales como grupales, y a quienes he alentado y aconsejado en algún momento del camino.

Poco a poco voy encontrando gente nueva, que con su experiencia a cuestas se va animando y despertando a la posibilidad de un trabajo comprometido con la salud y el bien estar.

Aún hay mucho por recorrer y de seguro no será esta la última vez que tengamos noticias los unos de los otros, el caminito siempre encierra sorpresas, como la de escribir esta nota, así de corridito, en una tarde de invierno, para una amiga y compañera de viaje, Adriana Ferreyra.

Salud con todos!
Salud con todos!

Taller del mes de Agosto del 2004 junto a Adriana Ferreyra y Rita Tanoni, compañeras de viaje

Taller del mes de Agosto del 2004 junto a Adriana Ferreyra y Rita Tanoni, compañeras de viaje

 

Ella llegó para enseñarme

“Mi padre es curandero… mi abuela y mi bisabuela también lo fueron… lo es desde los 6 añitos… yo solo soy su aprendiz… pero además soy Psicólogo Clínico a su expreso y particular pedido.”
“Mi compañera fue criada por él… hoy vivo en la casa que se construyó para mi abuela Doña Nicolasa… nunca habitada… solo cuando trabajaba curando y aliviando gente.”

“Ella se llama Mariana… y también aprendió de él.”

“Mi padre me envío en una especie de VIAJE DE INSTRUCCIÓN, a aprender con otras personas… de diferentes lugares… yo me encariñé con una familia de curanderos del norte de Córdoba, durante 9 años estuve junto a ellos, durante todo ese tiempo pasé temporadas de hasta tres meses internado en el monte… y a veces me cuesta responder a gente que me plantea lo importante del silencio del monte… como si no lo conociera… me disfracé de diferentes personajes, el más querido siempre fue “Juanchila”.Hace ya una buena cantidad de años, quizá no tantos, pero para mi es una especie de eternidad, decidí junto a un grupo de colegas y amigos emprender un viaje, lo cierto es que había estado esperando desde, quizá siempre, esa oportunidad, un viaje para conocer directamente, para buscar respuestas a muchas de las preguntas que había coleccionado en el camino, y en verdad no eran pocas.

Sucede que en realidad yo había emprendido el viaje, mi verdadero viaje hacía ya muchos años…

Conocí el HAMBRE, LA SED, EL FRÍO, EL CALOR, LA SOLEDAD, EL MIEDOMUCHO MIEDO!

Me llené de quebradas, de arroyo, de sierra y pirca, de chingolos, perdices y jotes, de noches con o sin luna, de recovecos y misterios, de nubes y relámpagos, de truenos estruendosos, caminando… siempre caminando entre serpientes de brisa… dormí entre fantasmas… corrí en medio de la tormenta mientras las centellas cegaban mis ojos y el rayo esculpía la piedra… vi cosas… kakumen… estuve en medio de guerras de curanderos y brujos… fui emisario de los viernes a las 12 de la noche… fui compañero casual de los zorros o los zorrinos… danzantes invisibles me visitaban… pero sobre todo fui alumno del MURCHI TOSTADO.”

Escuche por primera vez la voz del arroyo y la piedra en aquellos días… por primera vez sentí estar en el lugar preciso y ser parte de todo… dormí en lo socavones mientras comía raíces rancias, Raúl, mi querido Raúl… Semelweiss… caminar durante días bajo la lluvia, dormir bajo la lluvia, reír bajo la lluvia, ESTAR VIVOS bajo la lluvia… digan lo que digan, éramos tres los que conocimos al “duende del monte”… la pócima más fuerte, el té de peperina pipita con leche… mientras la cahimba ardía con la menta.

Me había dormido sobre una piedra inmensa, por milagro no me caí, de haber sido así el resultado era seguro, era muy noche cuando lo vi por vez primera, sus manos y sus ojos, eso OJOS, y su poncho…

La última temporada de esos años me acompaño Mariana… ella aprendió sus cosas.
Recuerdo la primera “ceremonia”, Luis Goñi… nuestro agradecimiento, lloré mucho… sentía lo que venía… por fuera un incendio que casi nos corta el paso, el TATA NINA SELLÓ la noche.
Cerro colorado… agua escondida… otro maestro…

Por increíble que parezca… no me retiré a la Amazonía, ni a un lugar exótico, donde estas cosas son posibles, lo mío siempre fue así… sencillo, (o así de complicado, vaya uno a saber?), me dirigí en el auto de un amigo a un lugar de la calle Bompland, en el barrio de Palermo, hoy Palermo Hollywood, creo que no podría olvidarlo, creo que fue en noviembre, aunque la fecha no me es precisa.
Allí bebí por primera vez la pócima AYAHUASKA, de la mano de uno de los amigos de Terence y Dennis Mackenna, el antropólogo Luis Eduardo Luna*.
Aquel viaje que emprendí esa noche… es un viaje que … ha cambiado mi vida … que le ha dado forma… y lo mas importante de todo, AÚN CONTINÚA Y NO HA TERMINADO!

Esa noche fue memorable no por los efectos, sino por la ausencia de los mismos.
Obviamente reincidí, no una, muchas veces, más de las que realmente pueda recordar, aquel solo fue el comienzo.

Durante tres años consecutivos y sin interrupciones bebí la infusión cada 15 días, y hasta tres noches seguidas, junto a un grupo de colegas, médicos, y amigos, todos ellos profesionales… nuestra intención era validar el posible potencial terapéutico de esta bebida que un compañero había viajado a buscar a los lugares donde tienen origen sus componentes.

Cada noche, sin ningún tipo de guía, sin nadie que nos indicara cómo ni qué, fui aprendiendo, directamente de ella, sin concesiones ni intermediarios.

Sonidos, detalles, sensaciones, imágenes, se presentaban regularmente junto a otro tipo de representación que para esa época era muy estable, (algo que para mi sigue y seguirá siendo un guía) algo o alguien que se encargaba de mi instrucción dentro de las experiencias.
De alguna manera, muy pacientemente estaba acumulando conocimiento práctico respecto a los cómo, los por qué y los para qué.

En esa primera época casi todos aprendíamos con una velocidad increíble, interactuábamos comúnmente en medio de nuestras experiencias y de ellas devenían cosas extremadamente claras, como por ejemplo la presencia de otros espíritus vegetales, sobre todo los que nos acompañaban en el lugar donde realizábamos la ingesta, una chacra de dos hectáreas a las afueras de Rosario, Santa Fe.

… también había otros espíritus…

Allí me perdí y me encontré, peleé, fui vencido y vencedor, fui sanado y sanador, fui herido, fui nada, fui todo, fui pasado y también futuro, este futuro, que hoy es nuestro presente.En mi juventud fui “artesano de la música”, como me gustaba referirme a mi mismo, ya que músico me parecía demasiado, fui muchas cosas… ilustrador me gustaba mucho… . pero la MAESTRA me enseño a cantar , ya casi me había olvidado… de cero, me enseñó sus ritmos y cómo cada uno de ellos, así como los sonidos y los sonidos dentro de los sonidos y notas dentro de las notas, servían para algo concreto… poco a poco aprendía el ceremonial que más le gustaba.
Y ese sí era un verdadero tema!

Las distancias… como memorarlas… como tan siquiera intentar mencionarlas… pero hoy es necesario, he ido muy lejos, más de lo que nunca imaginé… encontrando y encontrando, a esas alturas ya me había olvidado de buscar… recuerdo muy presente una vez en que pensé, mejor dicho, supe, que no regresaría, y de hacerlo, no todo mi ser regresaría… estaba solo… tan completamente solo… pensé en mi GRAN AMOR, MI COMPAÑERA, ella estaba allí en nuestra cama, flotando dormida en un mar de estrellas, yo solo saqué una perla brillante de mi corazón que estaba en el interior de algo y soplé… sí… allí sople por primera vez!… y una parte mía regreso junto a la perla durante varios eones, varias eternidades… tanto que me olvide de mi mismo… arribó a destino, directo al corazón de mi AMADA, gracias a ella regrese siguiendo esa pista, sin saber quién era, ni por qué lo hacía y durante otra eternidad intenté recordar…

(Hace poco una película me recordó esto… «La Fuente».)

A veces me desconozco, me siento un extraño, en tierras extrañas… a veces algo en el fondo de mi ser tira, puja… como si quisiera regresar a alguno de esos lugares…

Por aquellos días pagué mis primeras deudas, las propias y las de otros… yo pagué por aprender y sobre todo por no hacerme cargo de lo aprendido…

Se despidió de mi una noche… me dejó muchos regalos, para mi, para mi padre y para todos los que trabajamos con ella, ojalá cada uno haya encontrado ese don que repartió!… prometió regresar junto a mi en el futuro, pero de una manera diferente… yo no comprendía… fue clara, debía ponerme a la disposición de otra MAESTRA que me necesitaba, necesitaba que recordara y ayudase a recordar a otros… era una anciana… siempre recuerdo esos ojitos terribles! Y a esta Señora viejita diciéndome “Mïjito”… esa noche me enseño a fluir con los acontecimientos, a tener “paciencia activa”… era un desafío…
Con Mariana emprendimos el primer «PACHA TOUR«, era clarísimo, sabíamos exactamente a dónde nos dirigíamos… bebí junto a los menhires… solo… en medio de la noche… solo podía quedarme junto a ellos hasta que la luna se escondiera entre los cerros… la MAESTRA seguía su labor, había sido clara, … había llegado para enseñarme parte de aquello que me faltaba aprender, particularmente a trabajar con las Plantas Maestro, solo que en una selva diferente.

… noche… desierto adentro… el cielo… la luna… habíamos entrado con Mariana al mundo de la nueva maestra… pero se presentó otra cosa… el miedo… corriendo entre espinillos a oscuras… el perro que nos socorrió… esa noche, sin saberlo sellamos el futuro.

La Nueva Maestra nos encontró a nosotros

Cada persona que durante años fueron mis AMIGOS… TODOS quedaron atrás… mis planes… mis proyectos… hasta mi propia familia, pero todos viven en mi corazón.

Fue increíble, aún me cuesta creerlo, fui a dar a los lugares precisos en los momentos más oportunos de mi vida!… así aprendí a conocer, primero desde fuera a mi NUEVA MAESTRA, terminé trabajando con la persona que hacía más años trabajaba con ella, un aprendiz de Eduardo Calderón Palomino, Curandero renombrado hasta nuestros días del norte del Perú.

Es realmente muy gracioso!!!… estuve con casi todos los que de alguna manera están hoy relacionados con las Plantas Maestro, y en varias instituciones pioneras (todas las que conozco!), incluso preparé a algún joven para transformarse en la próxima generación de Ayahuaskeros!

Seguramente debe de haber alguien enojado conmigo, y no es para menos, debe haber quien cree que uno se aprovechó de sus conocimientos… no puedo evitar sonreír… es que fue siempre lo mismo… paciente y activamente trabajando… aquí y allá… SI SEÑOR!!!!… SI SEÑORA!!!!!!!!… donde lo quiere USTED, aquí o allá?… solo soy su humilde servidor!… -«Lo que pasa es que vos andas queriendo trabajar con esto de las Plantas!!!«…  -«No hoy… No mañana… pero voy a hacerlo… nunca lo oculté«. Esa fue siempre mi respuesta.

Y el tiempo pasó… ya no hace falta… puedo hablar tranquilo, sin avergonzarme… puedo ser yo mismo.”

Porque la WACHUMA?

Ella no viaja… no es itinerante… esta fuertemente arraigada a su Tierra… adora el agua, la nieve… aunque las conoce poco!… le cuentan, dice ella.

Ella es vieja… ni joven, ni pendeja… es vieja, como su desierto… fue MAESTRA de muchos MAESTROS… es sutil, como los años.

Las jovencitas que nos suelen acompañar solo tienen unos 300 años!… su utilización se remonta muy al norte… nuestros ancestros la encontraron y aprendieron de ella.

Dice que su prima, a la que llaman San Pedro, y ella misma son como “Arquitectos”, que les encanta inspirar cosas… por eso los quechuas hicieron cosas en piedra… y se metieron en tratar de entender las cosas… las chiquitas y las grandes, y asi le dieron sentido a las cosas…

Es una MAESTRA paciente, … y exigente… es increíblemente sutil… es una curandera, una doctora, una Medicina… ES VIENTO … ARROYO…MISTERIO.

Siempre esta allí esperándonos, nunca nos abandona, ni por un segundo, siempre a nuestra disposición, las otras MAESTRAS pueden no llegar, pueden no viajar, nosotros podemos no llegar fácilmente hasta ellas, o peor aún, ni siquiera difícilmente… sin embargo ella siempre esta allí…

Es la última en salir, en aparecer… es la carta escondida en la manga… es la que le da sentido a este tramo de nuestra historia… finales… principios.

Ella es tierra… es cuerpo… es acto y acción… es raíz cuando tiene que serlo y flor cuando llega el momento.

Nos enseña a “Florecer”…
En verdad podría dar un sinfín de argumentos de… por qué?
Algunas Plantas, entre ellas el Ayahuaska han sufrido el precio de su irrupción en el mundo de los occidentales.
Esta última, si se quiere, es más conocida, sea ya porque se habla más de ella o se escribe más de ella, tiene un “Marketing” particular por decirlo de alguna manera.
Y la cosa va en marcado aumento día tras día.
Pero por ella misma sé que se presenta a nosotros de la manera más directa… por nuestros ojos… sus visiones son indiscutibles… pero para manejarlas suelen hacer falta años.
Nos da gran cantidad de información, pero mucha queda en ningún lado…
A muchos les encanta su “TRIP”… la identifican con más facilidad a un “viaje”… pero no es un problema de ella, es sencillamente nuestro.

En cambio la Wachuma… 

De esta segunda MAESTRA aprendí y sigo aprendiendo meticulosamente.
Es una MEDICINA sutil, es la MEDICINA del AQUÍ Y EL AHORA, es muy muy efectiva. Es el complemento perfecto del Ayahuaska, pero también es unaMAESTRA por derecho propio.

Y como tal no es complemento de nadie.

Trabaja por sus propios medios con quien quiere trabajar… no nos da lo que queremos, no nos lo hace sencillo, nos da lo que ELLA considera que debe darnos, nos guste o NO!.

Tiene sus formas y maneras, así como su tratamiento… con otros compañeros y compañeras vegetales, tiene dietas y retiros, puede trabajarse de noche como de día, y sobre todo, por su finura y sutileza, la psicoterapia se torna en una aliada invaluable…
y por ser Tierra y Enraizarnos, el trabajo corporal no puede ni debiera faltar.

Este particular aprendizaje tiene fundamentalmente que ver con el hecho de “encontrar” vías de acceso y soluciones a situaciones, sucesos y hechos que ocurren en la vida de quienes vivimos en esta parte del continente en este tiempo.
Cada Maestra también tiene esto, un sentido de pertenencia.

Como ninguna otra PLANTA MAESTRA, la WACHUMA esta emparentada con cada uno de nosotros por una cuestión de “sangre”, la sangre derramada durante siglos por nuestros ancestros directos, ELLA nos contacta nuevamente con ellos, nos habla de ellos, nos cuenta sus cosas, por eso es para nosotros vital la frase, “RECORDAR EN ACTO”, ella nos habla de recuperar parte de lo que ahora se conoce como “COSMOVISIÓN” o “SACRALIDAD”.

Por qué justo en este momento se me ocurre contar muchas de estas cosas?
Sencillamente porque es el momento… y antes de ahora no lo era.

Porque deseo que algunas cosas empiecen a quedar claras… sobre todo porque en un futuro cercano algunas cosas serán más difíciles de entender sin un antes y un durante.

Como cuando algunas personas me preguntan: … Y usted qué sabe sobre esto?

… en el fondo siempre me respondo lo mismo, en silencio, algo que aprendí hace ya tiempo… por esto vivo… por esto muero.

Porque este es el momento de la Mamaicuna Wachuma, porque este es el momento del “CAMINO DE LAS MAMAICUNAS”, porque este es el momento de seguir “LAS HUELLAS DEL OTORONGO”.

Llegó la hora de empezar a FLUIR… !

 

PD: Para esa Ardilla que anda subida al árbol del mundo, para Pablito, nuestro testigo que anda por las ramas del árbol del mundo, para Marieta, Pit, la Pacha y Roberto…

 

 

Celebración del Inty Raymy – 2006 – Catamarca – Parte 1

¿Por qué el Shinkal de Quimivil?

Es una pregunta que seguramente algunos se harán… para nosotros es un lugar sagrado, plagado de magia ancestral, un lugar de referencia y de alguna misteriosa forma que no alcanzamos a entender, estamos ligados a él.

Muchas de las cosas que realizamos hoy día están ancladas de una u otra forma a este lugar, a pasos de la cuna de algunas de culturas conocidas por muchos como “Los Antiguos”, las primeras de nuestro país.

Personalmente lo visite hace ya muchos años, antes del 2000, y regresé sistemáticamente allí cada vez que pude.

El lugar, centro cívico y espiritual de la última andanada quechua al Collasuyu , fue olvidado posteriormente de la conquista de nuestro Noroeste. Solo surgió en el 1600 en medio de la segunda rebelión Calchaquí liderada por Don Juan Chalimín, que junto a sus bravos hicieron del lugar su fortaleza.

El lugar fue redescubierto por Ambroseti en 1901 y a partir del 1989 los trabajos de Raffino (del museo de la Plata) le dieron la forma actual con la que el viajero lo encuentra.

Antes era solo un monte de shinkis, palabra de la que deriva su nombre.

La primera vez que lo vi me lleno de emoción.

Cuando subí a la plataforma este, a la que confianzudamente llamamos “Pirámide”, sentí algo indescriptible, pero que dura en mí hasta este momento, un gran respeto, mezcla de dolor y valentía, y una increíble conexión con la Pacha toda.

También sentí miedo.

Poco a poco la historia de ambos se fue tejiendo, recuerdo cómo unos amigos muy queridos tiempo atrás lo visitaban asiduamente: Mariano, Mario y Darío.

Mis primeros pasos con la Mamaicuna a la que asisto se dieron allí, en la Aucaypata , una siesta de Enero, con un Huayrapuca que quemaba la cara.

Cómo negar entonces esta relación, si cuando empezamos a transitar este camino como grupo, fue uno de los primeros lugares a donde fuimos todos juntos, internándonos de noche y de día entre sus piedras gastadas, entre sus caminitos apenas visibles a luz de las estrellas, llegando por el monte en medio de la siesta, aprendiendo, sintiendo.

El “por qué”… eso se me escapa. En sí ya ni siquiera me lo pregunto.

Es que el camino de las Mamaicunas es sencillamente así, un increíble fluir de cosas.

Este año, 2006, fue para mí y para mis compañeros la confirmación -si es que faltaba- de lo que tratan estas cosas.

¿Por qué un grupo de casi gringos se toma el trabajo de continuar con la celebración de una festividad originaria casi olvidada?

Sinchis

Los Sinchis en el Shinkal 2004

En primer lugar contestaría con lo primero que viene a mi mente como respuesta, porque queremos y podemos hacerlo… pero estaría mintiendo.

En el 2004 un grupo de ancianos representantes de diversos pueblos originarios se dieron cita en el lugar con la intención de “encender”, activar, el apagado lugar por vez primera luego de tantos, tantos años.

Ellos hacían referencia a la profecía de los ancianos del Tawantinsuyu , al nuevo Pachakuty y a la necesidad de continuar con este retorno a la espiritualidad natural de los pueblos originarios.

Al darle vida nuevamente, ya no se trata de ruinas, sino de un centro ceremonial de gran importancia.

Su pedido e intención era que se continuara realizando la ceremonia, más allá de que ellos estén o no. El pedido era que el ugar permanezca “VIVO”.

Según sus propias palabras no se trata de un retorno aplazado sino de un volver a las raíces, dado que la “esencia no pierde vigencia”.

Ellos creen en la posibilidad de un cambio de consciencia, y que el conocimiento sagrado de los Andes no esta sujeto al paso desgastador del tiempo.

Sinchis

Los Sinchis en el Shinkal 2004

Nosotros llegamos sin saber todo esto un par de meses después.

Enseguida nos percatamos que algo había ocurrido en el allí, por los rastros que íbamos encontrando. Tal es así que Marcelo hacía referencia a que estábamos “tras los pasos de algo”, lo recuerdo subiendo la pirámide diciendo esas palabras.
Durante el viaje, tuvimos y utilizamos un tabaco ceremonial que el Lonko Lorenzo Pincén le había dado a Marcelo, y que ya sobre el final del viaje decidimos ofrendar en la cima de la plataforma ceremonial.

Allí hicimos nuestras pequeñas ceremonias en lugares muy precisos.

A nuestro regreso Marcelo se encontró nuevamente con Lorenzo a quien le contó del viaje y lo importante que el Shinkal había sido para nosotros. Lorenzo, sin dejar de reír, le recordó a Marcelo donde había sido consagrado ese tabaco. Recién allí Marcelo pareció entender… ”en el Shinkal de Quimivil!!!”: el tabaco había vuelto al mismo lugar de donde había salido, en un círculo perfecto!

De alguna forma fuimos los primeros en llegar, en responder a una invitación que había quedado flotando en el aire.
Tal es así que Lorenzo dejo a Marcelo un video de esa ceremonia. Nuestro asombro fue mayúsculo al ver que muchas partes de la misma habían sido realizadas casi al centímetro, en los lugares donde nosotros realizamos las nuestras. Al ver esas imágenes recuerdo todavía lo increíble de la sensación, sencillamente “no lo podía creer”.

Pero era la verdad, que gran broma del destino!

Cada uno sintió en lo profundo algo que raras veces comentamos, es algo personal, pero que nos hizo regresar el 2005 casi sin pensarlo.

Obviamente teníamos noticias de que los viejos estarían en el lugar celebrando y oficiando nuevamente la ceremonia, nuestra intención solo era la de asistir representando un poco a los “No Indios” de sangre, pero si de corazón.

Llegamos al lugar, esperamos, esperamos… pero los ancianos no asistieron. Nos enteramos de que estaban en el cerro San Bernardo en Salta.

También nos enteramos que otras personas, a las que lamentablemente conozco, se estaban apersonando en el lugar para realizar algo seguramente parecido a una ceremonia.

Esta gente a la que a menudo hago mención es para mi una “deuda”, un error cometido hace tiempo, que el destino me da la oportunidad de subsanar dentro de mis posibilidades.

Es gente que solo piensa en las Mamaicunas como esclavas y en las festividades y ceremonias como eje de un poder personal. Pero sobre todo como un negocio, de cuyas pingues ganancias aprovechan para comprar tierras en la zona.

Mesa Ceremonial

Mesa Ceremonial – Inti Raymi ’05

Ante semejantes perspectivas y sin remedio alguno solo nos quedaba hacer frente al desafío. Con el respeto al frente y el desconocimiento a nuestras espaldas, decidimos llevar adelante el Inty Raymy. Dejamos que el lugar nos diga cómo, que nos recuerde que hacer, y si bien sabemos que no ha de ser la mejor de las maneras, ni la mejor oficiada, ni la que brinde los mejores conocimientos, es sin embargo la que nos toco y el Shinkal nos eligió por esa noche para que la recordemos.

Este año sabíamos de antemano que los ancianos no asistirían, y que si bien la gente del lugar había quedado honrada y contenta aún no llevaría adelante la celebración, así que sencillamente respondimos al llamado que quedó en nuestros corazones cuando cruzamos sus puertas un año atrás… volvimos.

El regreso, “a viajar como locos”!!!

Esta vez las cosas empezaron a tomar forma varios meses antes, sobre todo porque debíamos afrontar el gasto que significa movilizarnos todos hasta allá, lo cuál nunca es algo sencillo.También había quedado el pedido de algunos encargos que Manuel y Rosa, nuestros anfitriones nos habían solicitado.
Casi sin darnos cuenta estábamos en campaña para conseguir cosas que pudiesen ser útiles a estas gentes que queremos y nos quieren con elsonko bien grandote.Así se juntó –aquí en Bs. As.- ropa, zapatos, libros, algunos útiles escolares y lana (gracias a las tejedoras de la feria Artesanal de Avellaneda y a Flor). Desde Mar del Plata, Marce y María Eugenia, trajeron más regalos y más ropa.Poco a poco y sin demasiada ansiedad se fueron dando las cosas y ya para el jueves 17 estábamos en plena marcha.

El dinero obtenido en nuestros últimos trabajos no alcanzaba para los pasajes, pero justo a último momento, nos prestaron una camioneta gracias a la cual disminuían considerablemente los costos del viaje! Así maravillosamente alcanzó el dinero juntado (es solo cuestión de tener confianza y dejarse fluir!!!).El sábado 17 llegaron los Marplatenses ya caído el sol, luego de descansar un rato y ponernos al tanto de las rutas elegidas para el viaje descansamos un poco para salir a las 4 de la mañana del domingo.A las 5:30 del domingo 18 estábamos en lo de Omar y Milli, en pleno centro. A las 6 hs emprendimos la marcha, a paso firme y con lluvia como no podía ser de otra manera, cada vez que los 6 nos juntamos el cielo nos limpia!.Rosario fue nuestro primer punto, siguió Córdoba, y una parada táctica en Capilla del Monte, a tomar unos mates frente a un Uritorco que se negaba a mostrarnos su cara escondida tras las nubes.Pero como lo conozco, no me iba a hacer quedar mal frente a los amigos que por primera vez rendían sus pies ante su presencia y ahí, en el Zapato, el cielo empezó a abrirse, como quien se despereza ante la llegada de un amigo y el tata Inty le dio de lleno en toda su majestuosidad… Que alegría más inmensa!.Se sacudió un poco las nubes para después dejarlas nuevamente jugar con su cresta pelada por los vientos.El atardecer en la ruta… eso si que fue palabra mayor: las nubes en el horizonte se habían retirado dejando una franja encendida de color sangre y magma, que invitaba a soñar sin dejar de observarla. Así pasaron Chamical y Patquía, casi sin darnos cuenta le pasamos a la ciudad de La Rioja por el costadito, rumbo a Aimogasta, capital nacional de la aceituna. De allí, derechito a Londres.Casi llegando, un badén se nos apareció como un abismo cuyas fauces iban a tragarnos hasta vaya uno saber donde! Cosas del cansancio seguramente…Londres, 23 hs. Habíamos llegado, luego de 17 hs, en medio de aplausos y música acorde!!!Ya estábamos ahí. Enseguida encaramos para el Shinkal. Querían algunos ver a Manuel y Rosa, otros ver las piedras viejas.

Apenas nos bajamos sentimos música, pensamos que podían estar durmiendo… dimos vueltas… Mariana, en cambio, empezó a caminar como hipnotizada en la mitad de la noche. El cielo era un enjambre infinito de estrellas. Comenzamos a seguirla. Algunos regresaron, otros la acompañamos hasta donde sabíamos que iba, hasta el pie de la pirámide. Sin perderse un metro, llegamos hasta allí pero no subimos. Quizá porque la escalinata no estaba presente para nosotros esa noche: simplemente había desaparecido. No se trataba de no encontrarla, llegamos hasta allí a oscuras sin una sola linterna o encendedor. Simplemente no estaba para nosotros

Tontón-Picha

Tontón y Picha con Marce

Ya de regreso con los demás, decidimos que era demasiado tarde para saludar a Manuel y Rosa, así que nos retirábamos hacia el camping, cuando en medio de la noche y a poco andar, unas sombras a la vera del camino… eran Manuel, Rosa y familia que venían de un baile con motivo del festejo del día del Padre!!!Abrazos, besos y bienvenidas, alegría en los corazones. De nuevo las cosas pasaban sencillamente como debían: en el momento oportuno.Nos despedimos con la promesa de regresara la mañana siguiente.Ya en el camping nos dimos cuenta que el camino nos parecía muy distinto, rápidamente armamos el campamento.Esperaba encontrar a Pablo y Analía que habían prometido acompañarnos, pero aparentemente en el camping no había nadie más que nosotros… y unos amigos que vinieron también a recibirnos, la PICHA Y MICHINA!!! Era demasiado para estos corazones. Al grupo se sumo el que suponemos que es el hijo de Picha, TONTON.
Sopitas y a la cama.Dulces sueños, podían ser acaso de otra forma?

La Interculturalidad desde los pueblos Originarios

Sábado 14 de Abril:

Universidad Nacional de General Sarmiento
Centro cultural de las Artes

Dentro del ciclo “La Interculturalidad desde los pueblos Originarios” Otorongo Wasi participó de la Jornada de encuentro y reflexión en la mesa de “Medicina, Salud Mental y Pueblos originarios” con la presencia de Juan Acevedo Peinado y Mariana Gonzalez, junto al Lic. Jerónimo Tejedor Arvigo.

salón

Salón

En la oportunidad se celebró la inauguración de una “APACHETA” en el lugar del encuentro con emotivas palabras a cargo de Pedro Moreira y Gladys de la Biblioteca Inti Huasi, con lo cuál se dio comienzo a las actividades de una tarde provechosa.

Las ponencias comenzaron con Luis Pincén que diserto sobre la “Educación intercultural y bilingüe.
Allí contó de las diferentes vicisitudes de un emprendimiento como supone el bilingüismo en la educación y otras áreas en nuestro país.
Desde una perspectiva histórica puso de manifiesto lo difícil de acceder a la interculturalidad cuando no se logra acceder a la fuente pura de una u otra cultura, sobre todo teniendo en cuenta el tema de los sincretismos culturales y lo específico del “Lenguaje” que describe una cosmovisión, como en el caso de los Pueblos Originarios.
Contó de los adelantos en las leyes sobre el tema y todo lo que aún queda por hacer.

Juan, Gerónimo, y Carlos Liendro

Juan, Gerónimo, y Carlos Liendro

Luego continuó la mesa de Etnomedicina y Etnopsicología donde nos tocó hablar en compañía del Lic. Carlos Liendro, quien realizó una introducción al tema.

Jerónimo Tejedor Arvigo hizo referencia a su aprendizaje en el uso y manejo del AYAHUASKA, planta Sagrada de la Amazonía, contando cómo se interno en la Amazonía peruana para aprender de la mano del Ayahuaskero Ashaninka Don Juan Flores Salazar.

Juan Acevedo Peinado realizó una emotiva ponencia desde la perspectiva de la salud y la Etnopsicología dentro del marco de la interculturalidad.

El hincapié estuvo puesto en el concepto de salud y enfermedad de ambas culturas, en cómo el conocimiento de los Pueblos Originarios es de inestimable valor y utilidad para ambas culturas, y de cómo estas enfrentan problemas comunes, sobre todo a la hora de abordar un tema como la salud mental.

Ambas ponencias fueron muy bien recibidas por el público presente.

Luego continuó una ponencia de Ignacio Báez, quien disertó sobre la Cultura Guaraní.
Fue un verdadero placer escuchar al representante de esta etnía, lleno de conocimiento, quien evidencia una base de investigación y dedicación fuerte, tenaz y constante. Ignacio enseña el idioma Guaraní en diferentes lugares de capital y gran Bs As.

Finalmente dieron una hermosa ponencia los hermanos Eduardo Pincén, Rumi Cuchuna, Claudio Peré, Dante Farías, Joaquín Kachakyi y las hermanas Micaela González y Lucía Chague, quienes contaron su experiencia en el primer Congreso de Jóvenes Originarios en la ciudad. Cada uno contó sus experiencias personales y compartieron sus experiencia de haber crecido en las grandes ciudades y cómo conservaron sus raíces.
Este fue quizá el momento más emotivo de la tarde, por la sinceridad y claridad de estos jóvenes representantes de los Pueblos Originarios.

Gerónimo, Clarisa, Juan y Mariana

Gerónimo, Clarisa, Juan y Mariana

Fuimos recibidos amorosamente por Clarissa Salinardi, quien se encargó en todo momento de tenernos informados y nos envió las fotos con las que ilustramos la presente.

Sin ella seguramente las cosas no hubiesen salido como salieron, un trabajo que merece ser ampliamente reconocido.

El resultado para los participantes fue de mutuo enriquecimiento, pero es claro lo mucho que hay que trabajar para llegar a encarar siquiera un tema como el de la interculturalidad. Esto seguramente se irá realizando con la buena predisposición de todos los que participaron en el evento.
Intenciones hay, y eso siempre es un buen augurio!

Agradecemos a Claudio Peré (Grupo de historietas “La Piragua”) y al centro de Investigaciones Histórico Sociales, así como a cada grupo y organización que coordinaron la jornada.

 

Inty Raymy 2007 – Parte 5 y 6

Parte 5

Omar Merodio:

El día del Inty Raymi, pasamos por la querida Escuela nº 40 y si bien los chicos ya habían partido hacia el Londres, para el acto en la Plaza, charlamos con la Portera y con Ángel, un jóven estudiante que se desempeñaba entusiastamente ayudando a Leticia, una profesora de Folklore y Quechua.

Nuestra idea era invitar a los niños a participar -como todos los años- del festejo, con el agregado de algunas actividades especialmente dirigidas a ellos. Ángel nos aseguró que en la plaza transmitiría nuestro mensaje a los chicos, y que vendría acompañado para estar presente durante la noche.

Combinamos con ellos para que se acercaran al campamento a buscar las bolsas con ropa y útiles que habíamos transportado, tras lo cual emprendimos el regreso al campamento.

Enorme fue nuestra alegría al encontrarnos con Marcelo, quien acababa de llegar hacía minutos, junto con El Negro, un gran amigo suyo de Mar del Plata. Hicimos nuestros preparativos y partimos temprano hacia el Centro Ceremonial del Shinkal.

Rosa, Dalia, El Negro, Mariana, Juan y Omar

Rosa, Dalia, El Negro, Mariana, Juan y Omar

Lo primero que hicimos fue pasar a saludar a Don Manuel, Rosa y su entrañable familia. Como todos los años, verdaderamente, no tenemos palabras para agradecerles la hospitalidad con la que nos reciben. Son un gran ejemplo de la humildad y la sencillez para nosotros.

Luego caminamos hasta el pie de la Plataforma Occidental de Altura, el mismo lugar que habíamos elegido el año pasado para pasar la noche.

El Sol estaba ya casi por ocultarse tras las montañas, y todavía nadie había llegado. Aprovechamos para subir a la plataforma occidental, para recibir los últimos rayos de Tata Inty. Desde allí pudimos ver que comenzaba a llegar gran cantidad de gente. Justo a tiempo!

Además de numerosos lugareños, Ángel había llegado con unos cuantos niños y niñas, muchos de los cuales habían estado años anteriores.

Soplada de Tabaco, por la tarde

Soplada de Tabaco, por la tarde

Para ellos, además de una charla apropiada, realizamos una Corpachada, una ofrenda para la Pacha Mama. Era una deuda que teníamos con ellos, dado que no todos pueden quedarse a pasar la noche entera, y sin embargo regresan con todo su entusiasmo al amanecer para recibir el Sol… Habíamos decidido dedicarles algunas actividades durante el atardecer para que se sientan más partícipes.

Nos emocionamos mucho viendo sus caritas, y mucho más aún cuando aparecieron las Ñustas, las damitas que el año pasado nos habían preguntado regresaríamos este año.

Parte 6

Y la noche cayó

Xuan Pablo Gonzales:

Ñustas que nos acompañaron

Ñustas que nos acompañaron

Caía la noche y allí estábamos niños y jóvenes indyos, mestizos, y criollos, y también algunos abuelos del lugar, iniciando la ceremonia, en círculo, y haciendo una nueva ofrenda, más grande esta vez.

En un momento nos separamos, los hombres por un lado, y las mujeres por otro. No sé que hicieron las mujeres, pero los hombres avanzábamos en fila indya, en silencio, en la noche oscurísima y estrellada por entre las ruinas del Shinkal, corazón de la rebelión indya en esta tierra nuestra.

Cuando pasamos por la kallanka, apenas atravesar esa puerta a cielo abierto todos después coincidimos en la entrada a algo mágiko, y escuchamos voces y sentimos sombras y presencias antiguas, custodiándonos.

Ibamos a pedirles permiso a los sinchis, antiguos guerreros del lugar, que bien nos recibían.

En un momento nos sentamos, y hablamos un poco, entre las pirkas, entre las piedras. Uno de los lugareños, que estaba más borracho que una damajuana, hizo catarsis y rompió a llorar, lamentando la muerte de su madre, lamentando que su mujer lo hubiera abandonado.

El Sinchi Wasi y lo sagrado

Omar Merodio:

Debemos  hacer  especial mención a este lugareño, C., quien tanto nos enseñó esa noche, tal vez uno de los que mejor captó el sentido del Inty Raymi.

Apareció durante la tarde e intercambió palabras con prácticamente todos nosotros. Podíamos ver que se había excedido con la bebida, pese a lo cual fue respetuoso en todo momento.

En una de nuestras conversaciones, le comenté acerca de la Corpachada, la ofrenda a la Pacha Mama que habíamos realizado un rato antes junto a los pequeños del lugar, y que nuevamente realizaríamos antes del amanecer. Preguntó si podía traer algunas cosas para ofrendar, a lo que respondí afirmativamente, con alegría.

Partió hacia su casa, y al caer la noche regresó con cuatro calabazas de su propia huerta para ofrendar, y dos vinos pateros, uno de ellos también para la Pacha Mama! (el otro, por cierto, era una delicia).

Calabazas para ofrendar

Calabazas para ofrendar

A lo largo de la noche, pidió algunas veces la palabra, y aunque para algunos una reacción esponténea ante su «machada» entonación fue la risa, otros tomamos conciencia de la sencillez y sabiduría que encerraban sus palabras, o bien del enorme misterio y la búsqueda de respuesta a las preguntas eternas, como la que pronunció: «¿qué es la vida?»…

En el Sinchi Huasi, los hombres nos reunimos para realizar nuestras tareas… Y en el momento de realizar nuestros pedidos, pedimos a los Sinchis que se levanten por esa noche, y nos protejan así como al lugar. Cada uno expresó en voz alta su pedido para los Sinchis.

Cuando llegó el turno de C., me sorprendió, en principio, que se dirigiera a «Dios y a la Virgen» para pedir que su madre y esposa vuelvan a estar con él, justamente por haber sido aquél lugar escenario de duros y sangrientos enfrentamientos entre quienes protegían su tradición, sus familias, su tierra y su existencia, y quienes vinieron a imponer tantas cosas, entre ellas su Dios…

cantores

Cantores

Sin embargo, en aquel momento comprendí lo que hasta ese entonces no había logrado comprender… no hay rivalidades… si de hecho varios de nuestros icaros (cantos sagrados) también mencionan o invocan a Jesucristo, o la Virgen, es porque lo importante es el concepto de Lo Sagrado, más allá de cómo se lo represente cada cultura.

Para nosotros, hay una diferencia bastante grande entre lo sagrado y lo religioso (que daría para una nota entera), pero baste con decir que lo Sagrado es algo que sentimos no como algo que uno experimente solamente en un templo, sino como la creación toda, los cuatro elementos, la vivencia de lo sagrado en el día a día, la comunión con todos los seres… vivos o inorgánicos.

En aquel momento C. muy bien había captado aquella esencia y se dirigía, no a lo Dogmático, sino a lo que para él era el referente de lo Sagrado. Y eso me pareció sumamente importante y esclarecedor.

Aunque no terminen de agradarme los sincretismos y una parte mía todavía desee que nunca se hubiera perturbado la existencia de los pueblos originarios, debo hoy comprender y aceptar que mientras las tradiciones perduren, así como el concepto de lo sagrado… el sincretismo es simplemente una parte inevitable del proceso…

Más allá de estas reflexiones sobre el sincretismo, ante el pedido de esta persona de que su difunta madre vuelva a estar con él, pensé para mis adentros que siempre hacemos fuerza para que los pedidos de las distintas personas puedan concretarse. Sin embargo, en aquél momento, reflexione acerca de la imposibilidad de aquél pedido… qué extraña sensación aquella de no poder «hacer fuerza» por algo tan radical como traer a la vida a alguien que ya se retiró de este mundo…

Suele ser gratificante saber que la fuerza invertida en el pedido de alguna persona ha dado sus frutos. Nos alegramos cuando nos cuentan que sus pedidos han podido concretados. Sin embargo, el pedido de C. estaba claramente más allá de cualquier fuerza que pudieramos hacer, o buena intención que pudieramos tener…*

Xuan Pablo Gonzales:

Cinchando la noche

Cinchando la noche

Agradecimos, guiados por los niños indyos, por esa noche, y volvimos junto al fuego, junto a las mujeres, como una vieja tribu, que se completaba. Cantamos, guitarreamos y tamboreamos por horas.

M. el músico que me había cruzado el día anterior, apareció paseando en la oscuridad tocando la quena, como un duende del lugar, y cantó su himno-canción, para el Pedro, para el Shinkal, para el Viento, la Luna y el Sol.

Después algunos nos separamos, por turnos, y entre las ruinas bebimos el té sagrado de la Pachamama.

Volvimos al fuego, a la tribu, y seguimos musikeando, hasta que comencé a sudar y sudar, y como era el momento de alejarse volví a la kallanka, y en el cielo estrellado cruzado de estrellas fugaces, ví una chakana kolorida hecha wiphala, cruzandina de arcoiris escalonados, puente puente.

Después de un rato largo ahí bajo el cielo inmenso, volví a la tribu, al fuego.

Omar Merodio:

Las voces del lugar

Corpachada a la madrugada

Corpachada a la madrugada

Fue un gusto muy grande tenerlo presente a Walter, el secretario de Cultura, junto a su esposa y su madre. Walter nos ha dado una importante mano todos los años, entre otras cosas, con la difusión y la leña que utilizamos para alimentar alpalabra durante la fría noche del IntiRaymi.

Tuvimos oportunidad de intecambiar algunas palabras sobre el sentido de aquellos encuentros, de lo antiguo, y de la importancia de ese centro ceremonial para acudir -en soledad- a buscar consejo.

A medida que la noche fue avanzando algunas personas se retiraron a sus hogares, y otros nos quedamos velando la noche, sinchando el tiempo…

Cada uno tuvo su propio momento para alejarse un instante del fogón, y buscar un lugar donde escuchar en su interior las voces del lugar, sus enseñanzas, consejos, visiones.

Las montañas comenzaron a iluminarse

Las montañas comenzaron a iluminarse

Cerca de las 6 de la mañana, cuando comenzaba a clarear, de pronto escuché a Juan hablar en Ingles… Pensé para mis adentros que debía estar imaginando aquella conversación, porque no me resultaba nada esperable escuchar aquel idioma… Pero no… Los minutos pasaron y debí convencerme: así que fui hasta el fogón, y -efectivamente- había llegado una pareja, si mal no recuerdo de Australia… Y se habían acercado para compartir la salida del Sol… Efectivamente, aunque ella hablaba castellano, él solo hablaba inglés y Juan había estado conversando con ellos. Nada es casualidad, y -al igual que en cada ceremonia y cada festejo- están los que tienen que estar, y me alegré de estar recibiendo compañía de tan lejos, que hayan decidido pasar a compartir aquellos momentos junto al grupo.

El regreso de Tata Inti

Ascenso a "la Pirámide"

Ascenso a «la Pirámide»

La salida del sol, fue más que especial… inicialmente tuvimos la sensación de que el Sol iba a salir más temprano que de costumbre… Mientras nos encaminábamos a realizar la corpachada, algúnos sentíamos que el sol podía salir en cualquier momento y nos apuramos un tanto para realizar el acenso a la plataforma oriental («la pirámide»).

Una vez allí, ocurrió lo mismo que todos los años… Pusimos toda nuestra fuerza e intención para «traer»  de regreso al Tata Inty, el cual se hizo esperar… Interminables (y hermosos) momentos nos parecieron aquellos, y hubo que cinchar duramente… pero finalmente el Sol salio radiante y pleno para todos…

Fue una alegría muy grande ver a muchas personas acercarse, aunque sea al amanecer, para recibir el Sol, incluyendo a C., que tenía que levantarse bien temprano para ir a trabajar pero decidió regresar para compartir ese importante momento con todos.

Xuan Pablo Gonzales:

Cinchando al Sol

Cinchando al Sol

Las horas iban pasando, el amanecer se iba perfilando, y subimos a la Pirámide del Sol, a seguir tokando y tamboreando y musikeando porque había que seguir y no podíamos parar, esperando que el Corazón del Cielo volviera a brillar, después de la larga noche – esperando que el Corazón del Cielo volviera a latir con el Corazón de la Tierra.

Sus rayos atravesaban las montañas, sentíamos su calor, asomándose lenta lenta lentamente, hasta que lo vimos, lo recuerdo inmenso, recibido y recibiéndonos, regalándosenos y bañándonos de luz y calor y color y amor, sí, algo así dijimos después, en ese Inti Raymi amanecer que parecía un milagro de la Eternidad.

 

Omar Merodio:

Epilogo

* ¡cómo suelen ser las cosas…! muchas veces lo más mágico y misterioso es justamente lo más sencillo.

Descendimos de la pirámide

Descendimos de la pirámide

¡Cuán gigantesca fue nuestra sorpresa cuando, en el micro de regreso, Marcelo nos comentó que la Madre de C. estaba viva…!!!

No importa que mi mente hubiese regresado a su funcionamiento racional, y pensara que -obviamente- nosotros nada teníamos que ver con aquello. Lo importante era la alegría de saber que -por más imposible de concretar que pudiera haberme parecido aquél pedido de C. realizado en el Sinchi Wasi- en ese preciso instante, y de ahí en más, estabamos parados en un universo en el cual, sencillamente, la madre de C. nunca había partido de este mundo…

 

[box style=»1″]Queremos hacer llegar nuestros agradecimientos:

  • a quienes donaron la ropa y los útiles que entregamos a la escuela nº 40 del Shinkal.
  • a Marieta, quién tomó las fotos que ilustran esta nota!
  • a Rosa, Manuel y toda su familia.
  • al secretario de Cultura, Walter, y a todo su equipo
  • a la radio FM Quimivil
  • y a todos los que -de una u otra manera- estuvieron presentes allí, sinchando con nosotros.[/box]

Inty Raymy 2007 – Parte 3 y 4

Parte 3 – Yuyanas

Michina, en el campamento

Michina, en el campamento

Soñé muchas cosas mientras viajaba, a veces el dolor de una puntada me despertaba, solo le pedía a mi cuerpo que me dejara hacer lo que tenía que hacer.

Alguien “se llevó” el estuche de CDs de Mariana, un último chiste, allí estaba Taky Ongoy que siempre nos gusta escuchar en esos días.

Córdoba y San Fernando quedaron atrás.

Desperté con ánimo, hasta de tomarme unos mates con los chicos, charlamos sobre lo que nos había pasado, el nuevo ciclo, el nuevo año tendría que traer algunos cambios.

Me anime a bajar del micro en Tinogasta y regodearme con el paisaje y el sol de la mañana, era un tiempo espléndido, ojalá el 21 amaneciera así.

Londres

camino al Shinkal

Camino al Shinkal

Sonrisas, como para no tenerlas, ya estábamos en Londres!

Bajamos todos los paquetes y las mochilas, los choferes a diferencia del trato que nos dispensaron en Retiro ahora que sabían mejor lo que veníamos a hacer después de charlarlo en diferentes momentos, nos saludaron y nos desearon mucha suerte.

Me pareció ver a alguien conocido que venía caminando por la vereda en la que estábamos, a pasos de la plaza.
Sí, era Juan Pablo González, UMA, con sus rastas, un escritor maravilloso con quien hermanamos camino hace ya unos años compartiendo historia, un alegrón, las cosas ya empezaban a fluir.

Paso obligado por la municipalidad.

Secretaría de cultura y turismo, sale el Walter, su mirada me dice… «Huy, vinieron nomás… con todo lo que tengo que hacer para la fiesta del pueblo».

Nos recibe amablemente con un «¿Qué necesitan?».

Fuimos expeditivos, aprendimos la fórmula.

Leña, radio, que el colectivo que va hasta el Shinkal haga un último viaje a las 24 hs para el pueblo, para que la gente pueda ir y venirse a esa hora; si están listas las cabañas de la muni, una para agilizar el trabajo y no tener que armar campamento (no están inauguradas… hay que armar campamento); traslado hasta el camping con todas las cosas.

Cabañas

Cabañas

Concedido, sin vueltas ni restricciones.

La radio FM Quimivil, único medio de comunicación en la zona, ya que para la zona del Shinkal no hay línea telefónica y -en ese entonces- no había señal de celular hasta Belén, tuvo problemas técnicos. La nuestra es una entrevista corta, pero siempre sirve, es muchísima la gente a la que se llega por este medio, invitamos a los músicos a que se hagan presentes las noche del 20.

Increíble, una combi a nuestra disposición para llegar al camping… la atestamos de cosas.

13 hs, a casi 24 de haber emprendido el viaje, estamos por fin frente al arroyo de la acequia… no puedo aguantar, me saco la ropa y me pego un buen golpe de agua, lo voy a necesitar, hay mucho, mucho por hacer.

Un colibrí, Quenti, Quenti! Se descuelga de una rama y nos pasa volando casi al lado, un señor recibimiento.

Michina también viene a saludarnos!!! (es la gata que nos acompaño el año pasado) ahora solo falta la Picha (la perrita que nos acompaña desde la primera vez).

El dolor persiste pero hay una actitud diferente, ya estoy donde tengo que estar, así que si quiere doler que duela… se suma un fuerte dolor en la espalda a la altura de los pulmones, posiblemente de una mala posición al dormir en el micro… si la cosa no mejora o llegase a empeorar, Omar deberá ponerse al frente… sé que esta preparado.

Omar es vital, no se puede pensar en Otorongo Wasi sin Omar, su dedicación, su trabajo constante, su entrega.

Whipala en el campamento

Whipala en el campamento

A veces siento que solo soy la carcaza, la parte de afuera, que da la cara, y que Omar maneja desde detrás… y detrás de Omar, Milu Monona… y desde detrás de nosotros Mariana, desde un mundo plagado de gente, pasado, futuro y sombras donde nosotros somos simplemente perfectos desconocidos.

El agua esta fría y transparente… como siempre, me fundo en el paisaje, las montañas, el cielo sin nubes, un jote pasa rozando la copa de los árboles, nuevamente encuentro el sentido, la magia viene cabalgando desde los montes, y estamos ahí para recibirla…

Parte 3 – Akuychis nokayku riku Sacha

Las cosas sencillamente son, esa tarde salimos buscando una calle trasera que esta a solo unos cientos de metros del campamento para adentrarnos al monte, pero hay una nueva valla perimetral que cuando la miramos nos dimos cuenta de que era imposible sortearla, por lo cual decidimos salir del camping y meternos al monte cerrado.
Y cuando digo cerrado, es cerrado… costumbre personal no utilizar el machete a no ser que sea tremendamente necesario.

Un pequeño sacrificio de sangre al monte nuca le viene mal, yo ofrezco mis manos y mis brazos a los espinillos para que ellos hagan su labor y se cobren lo que le pertenece al Yastay, es mi manera de pedir permiso para que las cosas salgan como tienen que salir, ni mas ni menos.

Uma, Mariana, Omar y yo dimos un largo recorrido hasta que dimos con lo que buscábamos.

Mientras escribo me acaricio una cicatriz que quedo en uno de mis dedos índice de este recorrido.

Nos dejamos llevar por las señales.

Juan, el Negro, Uma, Omar, Marieta y Mariana

Juan, el Negro, Uma, Omar, Marieta y Mariana

Los pájaros… ¡qué tema el de los pájaros! Se me ocurre pensar en que tengo que escribir algo sobre ello, sobre esto que muchos nombran como el «Lenguaje de los pájaros», que ciertas personas entienden o parecen entender.

A mi se me da por tratar de entenderlos.

Y ellos nos señalan cosas.

Un jote se empeña en dar giros cada vez más bajos sobre un lugar específico, justo alli encontramos una conana, signo inequívoco de que vamos por buen camino.

Encontramos lo que buscamos para la ceremonia de mañana…

Inty Raymy 2007 – Parte 1 y 2

Inty Raymy 2007

Un fin de ciclo necesario, un comienzo iluminado.

Parte 1 – Cuesta arriba

En verdad este última parte del ciclo ha sido para los miembros del comunitario una verdadera cuesta arriba, lo cual se presento como una seria y severa prueba a sortear.

Tal fue así que tuvimos que cuestionarnos si podíamos viajar a realizar este encuentro anual.

En primer lugar la cuestión económica fue definitoria: el terrible aumento de los pasajes, así como las escasas posibilidades de dejar nuestras actividades que son nuestros ingresos.

Días atrás comentábamos con Omar que Otorongo Wasi sé ha transformado en una especie de ONG que increíblemente… es solventada por nuestros propios bolsillos!!!

Si bien parece gracioso es todo un tema (ya que nuestros bolsillos no están nada llenos…!).

La sensación de estar siendo puestos a prueba por valla uno a saber que, era inmanente, se sentía en la piel, flotaba en el aire.

A medida que se acercaba la fecha de partida las cosas se ponían cada vez más difíciles.

Idas venidas, llamadas telefónicas, gente interesada que finalmente no viajó, horas y horas de entrevistas con interesados, gente que ofrecía cosas, departamentos atestados de bolsas con donaciones de ropa que la gente gentilmente nos acercaba, estallido de mails, compromisos que resolver antes de partir, exámenes, imposibilidad de comunicarnos con Catamarca, y una larga lista de etcs.

A último momento parecía que teníamos resuelto el tema del traslado de los bolsones de ropa, motivo por lo cual decidimos resignar algunos días ya que nuestra idea original era partir el jueves o el viernes 15, pero lo cambiamos para el Lunes por esta posibilidad, que… finalmente también se cayó.

Todo esto generó muchos nervios, malos entendidos, en fin… una sensación poco grata que se resume en una frase que me dice Omar por teléfono «todo esto le quita gracia a hacer cosas buenas, parece que el sacrificio fuera mayor…»

Yo no tengo dudas: las cosas están bien hechas, lo siento en el corazón, no es un precio, es una prueba.

Los pensamientos iban y venían pero para mi solo una cosa era segura: No sabía cómo, pero el 20 estaríamos en el Shinkal de Quimivil!

Parte 2 – A buen entendedor, pocas palabras bastan

Estaba resuelto: finalmente el lunes a las 13:30 saldríamos para Catamarca.

Unas muchas cosas, sobre todo los nervios contenidos, me trajeron un terrible cólico intestinal que casi me impedía moverme. «Y ahora esto…! lo que me faltaba!»

Así comenzó nuestro viaje: doblado de dolor y sin poder hacer esfuerzo, todo parecía seguir amenazando la salida.

Cargar con la mochila era penoso, ya en la terminal los minutos pasaban y Omar, Milli y Mariana estaban cargando enormes bolsones con la ropa que gente amiga nos había alcanzado a la casa de Omar.

Ariel, el médico amigo, puso gentilmente a disposición su auto para alcanzar todo esto hasta la terminal, GRACIAS!!!

13,25 hs, sin noticias. Estoy un poco desesperado.
13,27 hs, me avisan que están en el andén, ya están sacados los pasajes y el micro por partir, cargué con todo lo que tenía a mi alcance. Un último sacrificio. Bien lo valía. Si de eso se trataba, eso le daría.

Al carajo los intestinos!!!

Dos frases esclarecedoras y reveladoras:

  1. [box style=»1″]Por parte del chofer de la empresa Gutiérrez que al ver los bolsones puso cara de poquísimos amigos y nos avisaba que con eso no podíamos viajar. A esas alturas sus palabras no eran un problema para ninguno de nosotros, nos arengaba acerca de que semejantes bultos debían enviarse como encomiendas, ya que si él nos permitía llevarlos de esa manera «LA EMPRESA PERDÍA PLATA».
    Le explicamos acerca del contenido y el fin de dichos bolsones (donaciones para la escuela 40 del Shinkal) a lo que nos contesto «YO QUIERO QUE LA EMPRESA GANE PLATA, NO QUE PIERDA, PORQUE ASI ME PAGA MI SUELDO» (sic. Chofer).
    Finalmente accedió a llevarlos… GRACIAS ENTONCES POR PERMITIR QUE LA EMPRESA PIERDA DINERO PARA QUE AL MENOS ALGUNAS PERSONAS GANEN ALGO DE ROPA.
    [/box]
  2. [box style=»1″]Por parte del changarín que debía subir el equipaje y los bultos a la bodega del micro «MAS VALE QUE ME DEJES UNA BUENAS PROPINA POR TODO ESTO!!! (con cara de pocos amigos).
    SIN COMENTARIOS.
    [/box]

13,40 hs, nos despedimos de Mili que quedo con lágrimas en el andén, es la primera vez que uno de nosotros se queda atrás.

Solo sé que estoy sentado, dolorido, y que el sueño se cuela en mis ojos, escucho a Mariana y a Omar, como de lejos, hablan con Ariel, nuestro médico amigo que me aconseja como manejarme, le hago caso, es un buen amigo de la casa.

Quisiera mirar hacia atrás y ver como van quedando kilómetros a mis espaldas, me alegra saber que estamos en viaje, siento que pasamos la prueba, como grupo, como personas, y mientras me duermo pienso en lo increíble que es llevar adelante un Inty Raymy en el Shinkal de Quimivil…